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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

La "simbiosofía" es la sabiduría de aprender a crecer juntos. Una sabiduría indispensable para la supervivencia en un mundo cuya crisis se funda en nuestra dificultad para asimilar su inmensa complejidad. Pensar en blanco y negro no solo expresa nuestro temor de hacer conscientes los nuevos desafíos, sino también una egoísta conducta destinada a mantener y aumentar privilegios. Esta conducta se ve apuntalada por el poder mediático que "siembra" verdades que pueden conducir a un lento e irremediable suicidio a la sociedad humana.

Refiriéndose a la globalización, punto neurálgico de la complejidad actual, el geógrafo francés Jacques Levy definió así: "El surgimiento de un objeto nuevo: el mundo como tal". Ver lo que antes permanecía oculto ha chocado con la visión provinciana de quienes teníamos un elaborado sistema de respuestas para lo que estaba al alcance de nuestra inteligencia y a Dios para lo que no. Enfrentar la complejidad actual con ese conjunto de simplificaciones no alcanza. Dice el filósofo francés Edgard Morin: "El planeta no es un sistema global, sino un torbellino en movimiento, desprovisto de un centro organizador". En medio de ese desamparo debemos dejar de priorizar intereses sectoriales, reconocer nuestras limitaciones e intentar, junto al otro, elaborar respuestas que no necesariamente deben estar en nuestro actual repertorio de reacciones. La dificultad radica en que ante el imperativo de relacionar el todo con las partes, nuestra capacidad para contextualizar aparece disminuida por las simplificaciones con que nos castigan políticos y periodistas.