(USI)
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¿Qué la animó a incursionar en este rubro?Heredé un pequeño jardín de mis padres, que, de a pocos, se convirtió en un vivero ornamental de visita obligada para los turistas que venían a Moyobamba. De eso vivíamos, con esos ingresos se pagaron mis estudios de Biología. Cuando acabé la universidad, decidí que exportaría flores.

¿Cómo le ha ido hasta el momento?Entre los años 2001 y 2006, nos convertimos en el principal exportador de orquídeas peruanas, hasta que en 2006 salió una ley que nos impidió seguir vendiendo. Casi quebramos, tuvimos que despedir gente, pero nos levantamos. Preparamos un catálogo virtual y hoy el 40% de nuestras ventas ya se hace por Internet.

¿Qué planes tiene para su empresa?Tras aplicar el sistema de trazabilidad GS1, hemos logrado ordenarnos. Ya tenemos 200 mil plantas, un centro de producción en Amazonas y planeamos abrir una tienda en Tarapoto.