La agricultura, siendo como es, una actividad fundamental para el desarrollo social y económico, es también –en términos mercantiles– un negocio de alto riesgo, señala el columnista.
La agricultura, siendo como es, una actividad fundamental para el desarrollo social y económico, es también –en términos mercantiles– un negocio de alto riesgo, señala el columnista.

El Midagri presentó las políticas y líneas estratégicas del sector. En primera línea se destaca el impulso de la segunda reforma agraria para el desarrollo de la pequeña agricultura familiar. En segunda, el carácter inclusivo y no expropiatorio de dicha iniciativa agraria

Un conjunto de muy buenas intenciones orientadas a paliar la pobreza y el olvido de las comunidades rurales en nuestro país. Las mismas que tendrán la titánica tarea de ser gestionadas por la burocracia estatal.

Un tema que siempre está ausente en las iniciativas del sector y que es determinante en la pobreza y la marginación de nuestra alta serranía o nuestras llanuras amazónicas es el clima.

La agricultura, siendo como es, una actividad fundamental para el desarrollo social y económico, es también –en términos mercantiles– un negocio de alto riesgo. Todo el capital del agricultor está metido en sus campos y si el clima no ayuda por una sequía, una gran inundación o una severa helada, todo el capital desaparece por esos efectos.

Ya es tiempo de que el Estado plantee un semáforo de riesgos respecto de qué sí y qué no; y cuándo sí y cuándo no determinadas iniciativas de gasto público se orienten al campo con criterio climático.