El Papa ofreció hoy la última bendición dominical (Ángelus) de su pontificado desde la ventana de su despacho frente a la Plaza de San Pedro, donde se congregaron miles de personas.

"En este momento de mi vida siento que la palabra de Dios está dirigida a mí. El Señor me llama a 'subir a la montaña', a dedicarme aún más a la oración y a la meditación", dijo un emocionado pontífice ante unos 100,000 fieles que lo interrumpieron en varias ocasiones con aplausos y gritos de "gracias, gracias".

"Si Dios me pide esto es justamente para que pueda seguir sirviendo a la Iglesia con la misma dedicación y amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de una manera más adecuada a mi edad y a mis fuerzas", explicó el Papa alemán, quien en abril próximo cumplirá 86 años.

En este momento particular, os ruego que recéis por mí y por la Iglesia, confiando como siempre en la Providencia de Dios.— Benedicto XVI (@Pontifex_es)

El Benedicto XVI, quien , en la historia reciente de la Iglesia, recibió el cariño de la muchedumbre congregada en la explanada, expresado en pancartas y banderas, como una que rezaba en italiano: "Querido Papa, nos vas a hacer falta".

Pasará sus últimos años dedicándose a la oración, la meditación y la reclusión en un monasterio de la Ciudad del Vaticano.

El Sumo Pontífice tendrá una última presentación en público más, el miércoles en la misma plaza, durante su audiencia semanal.