(Reuters)
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retuvo hoy a siete de los 50 surcoreanos que permanecían en la zona fabril conjunta al norte de la frontera fuertemente militarizada que la separa de , citando controles de impuestos y salarios.

Corea del Norte retiró a sus 53,000 trabajadores del complejo este mes al acrecentarse la tensión con su vecino del sur, y desde el 3 de abril impide la llegada de empleados y suministros surcoreanos a la zona.

Ambas Coreas se encuentran técnicamente en guerra según un armisticio que puso fin a la guerra que las enfrentó en el periodo 1950-1953. Corea del Norte, enojada por las sanciones de Naciones Unidas y con y Corea del Sur por sus ejercicios militares conjuntos, amenazó en las últimas semanas a Washington y con ataques nucleares.

Funcionarios surcoreanos dijeron que los siete retenidos no estaban en riesgo. Pero la demora es otra complicación de lo que ha sido una década de fusión experimental entre capitales de Corea del Sur y trabajo barato de como ensayo de cooperación comercial.

"Como Corea del Norte ha hablado en sus comunicados de garantizar la seguridad de las personas que retornarán, no consideramos que estén en riesgo, pero estaremos monitoreando de cerca hasta que todos estén de regreso", dijo un funcionario del Gobierno surcoreano.

El proyecto se inició en el 2004 como parte de la llamada política de compromiso y optimismo entre las dos Coreas, y 123 empresas surcoreanas productoras de vestimenta, bienes para el hogar y cascos de motocicleta emplean a trabajadores locales.

La zona fue una importante fuente de dinero para Corea del Norte, brindándole casi US$90 millones anuales. Los productores surcoreanos han estado pagando unos 130 dólares mensuales a Pyongyang por cada uno de los trabajadores que emplean.