Una niña de 13 años se suicidó en su vivienda de Manchay por ser víctima del que sufría en su colegio a causa de sus ataques epilépticos. La menor se quitó la vida ingiriendo un poderoso veneno.

En una carta que dejó antes de morir, la pequeña Janet pidió perdón a sus padres y acusó directamente a dos de sus compañeros de clase de insultarla constantemente por la enfermedad que combatía desde hace dos años, informó América Noticias.

Los progenitores de la muchacha fueron en busca de Asunción Córdoba, director del centro educativo Víctor Raúl Haya de la Torre, quien evitó pronunciarse sobre el caso aduciendo que no conoce exactamente el problema de forma oficial.