Por Francesco Petrozzi

Contraria a la ola de violencia, de todo tipo y nivel, en la que diariamente somos envueltos los peruanos a través de los diferentes medios de comunicación, el 8 de mayo pasado la comunidad musical peruana ha sido gratamente sorprendida con la publicación, en el diario oficial El Peruano, del Decreto Supremo N° 146-2019-EF, que autoriza la transferencia de partidas en el presupuesto del sector público para el año fiscal 2019 a favor de la Universidad Nacional de Música.

Esta norma, que viene refrendada por la ministra de Educación, Flor Pablo Medina, garantiza el inicio de una nueva etapa institucional de la Universidad Nacional de Música, ahora como pliego presupuestal, en el camino a la consolidación de sus autonomías universitarias. Por ello, es importante para mí explicar la relevancia de este hecho, más allá de los tecnicismos que esta norma por sí misma contiene.

En mi labor congresal he tenido el privilegio y el honor de hacer realidad el más preciado anhelo de nuestra comunidad musical, ver al ex-Conservatorio Nacional de Música en el sitial universitario que desde hace muchas décadas merecía. El sueño de una institución musical orgullo de su nación le pertenece al maestro don José Bernardo Alcedo, prócer de la música peruana, quien en 1855 presentó ante el Supremo Gobierno el primer proyecto para la fundación de un conservatorio cuya “…erección debía no ser triste y miserable, sino correspondiente a la dignidad y esplendidez del Perú…”, tal como lo señaló enfáticamente en su libro Filosofía elemental de la música, de reciente reedición por la Universidad Nacional de Música a los 150 años de su publicación en 1869.

El fin del proceso histórico de profesionalización de la carrera musical en el Perú tiene como base la consolidación de un alma máter, la Universidad Nacional de Música, a través de su licenciamiento por la Sunedu; una Ley del Trabajador del Arte que regule los derechos de nuestros músicos nacionales; y, como culmen, la construcción de una infraestructura universitaria musical que sea digna de nuestra riqueza y tradición musical. Estoy seguro de que la ministra de Educación, Flor Pablo, también sabrá estar a la altura de este último reto, ello ad portas de una celebración bicentenaria enmarcada en las sagradas notas de nuestra canción nacional, fiel reflejo del alma patriótica de Alcedo.

PERFIL

-Francesco Petrozzi fue miembro estable del Elenco del Teatro Nacional de Múnich (2000-2016). Fue presidente de la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural en dos periodos.

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