notitle
notitle

Fernando Cillóniz,Al.Mercadofcilloniz@peru21.com

Juan Diego lo tiene clarísimo: la música implica dedicación y, por ende, esfuerzo y disciplina. El niño o niña que hace música de verdad, aparte de gozar y hacer gozar a los demás, mejora su autoestima y rinde más en el colegio. Los padres y familiares se sienten orgullosos de ver el progreso de sus hijos. Juan Diego dice: "Un niño con un instrumento musical en la mano deja de ser pobre". ¿Dónde está ocurriendo esta maravilla? Allá donde el diablo perdió el poncho: Puno, Áncash y, pronto, en Cajamarca, Huancavelica, y otras regiones remotas del país. ¿Y cómo es la nuez? Pues, con el apoyo de la minería de la buena y de otras empresas de buena fe. Paz para la sierra a través de Sinfonía por el Perú. He ahí una muy buena noticia.