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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que el exembajador Lynch le contó al canciller hace nueve meses sobre su reunión con Movadef y él recién tomó acción cuando lo denunciaron los medios de comunicación. Su instinto inicial no fue indignarse porque los había invitado y, menos aún, sancionarlo. Incluso, estamos seguros de que no le pareció que hubiera hecho nada malo, pero ante el escándalo que se armó no le quedó más que renunciarlo.

Luego, están los 900 profesores condenados por terrorismo que han retornado al magisterio y están de nuevo adoctrinando, perdón, quise decir enseñando. Mientras la ministra de Educación los sigue contemplando sin hacer nada por retirarlos.

Ahora tenemos confirmación de los vínculos en el Huallaga entre exparlamentarias nacionalistas y las huestes senderistas. Lo más alarmante es que una de ellas está a cargo de Mi Barrio, con cientos de millones de soles de presupuesto para financiar miles de pequeños proyectos de mejoramiento de vecindarios. Es un programa que nos parece adecuado siempre y cuando no caiga en las manos de alguien equivocado y sea usado para proselitismo o clientelismo, lo cual bien podría ser actualmente el caso.

Más aun, nos preguntamos: ¿Cómo se le puede otorgar ese cheque en blanco a alguien que complotaba con 'Artemio' para que los sembríos ilegales de coca no fueran erradicados y a quien hasta habría subvencionado? En realidad, no da en lo absoluto la impresión de que el gobierno haya marcado una posición tajante y de rechazo a la subversión, como la primera dama ha asegurado, sino todo lo contrario.