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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Más aun, el contraste entre los 4,800 millones de dólares de inversión que están en riesgo por un lado y el socavón artesanal de la mina 'Cabeza de Negro', en un caserío en Ica, no podría ser más dramático. Sin embargo, si el proyecto Conga fuera cancelado, lo que le esperaría a Cajamarca serían cientos de 'Cabezas de Negro' brotando por todos lados.

Porque la historia de la oposición a la minería formal no es más que el inicio del sendero para la informalidad. En todas las ocasiones en las que un proyecto minero fue impedido de operar –pero con reservas conocidas de oro u otro valioso mineral– al día siguiente ya están los informales posesionándose del lugar.

En Tambogrande – donde estuvieron los mismos personajes que elaboraron el peritaje alterno que Santos anda panfleteando– a la empresa Manhattan la corrieron. En la actualidad, ahí sufren de gravísimos problemas debido a la minería informal.

Incluso, donde debió estar una compañía con trabajadores bien remunerados y pagando sus impuestos para beneficio de la comunidad, hay una sarta de maleantes extorsionando a los habitantes y contaminando ese valle, sin que nadie se atreva a enfrentárseles. Menos aún los dirigentes de la protesta original, quienes luego de su 'éxito' se mudaron para buscar otro proyecto para boicotearlo.

En realidad, la minería informal es sinónimo de explotación, contaminación, evasión tributaria y lavados de activos para el narcotráfico. No aportan nada al desarrollo nacional. Pero cada vez que se les quiere ordenar causan desmanes y encuentran aliados preocupados 'por el problema social'. Esperamos que los cajamarquinos estén preparados para el desastre informal, hacia donde los están llevando quienes los están liderando.