PRIMER ORADOR. Agente peruano, Allan Wagner, expuso la petición peruana y remarcó que Chile nunca quiso negociar. (AP)
PRIMER ORADOR. Agente peruano, Allan Wagner, expuso la petición peruana y remarcó que Chile nunca quiso negociar. (AP)

A las nueve de la mañana (hora de Lima) el Gran Salón de la Justicia del Palacio de la Paz estaba prácticamente lleno. Las delegaciones peruana y chilena se encontraban, una al lado de la otra, frente a los jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya que encabeza el eslovaco Peter Tomka, quien abrió las audiencias orales y le cedió la palabra al agente peruano, Allan Wagner, después de presentar a los jueces ad hoc de ambos países.

En dos horas y media, el embajador Wagner explicó, con claridad y contundencia notables, que Perú y Chile nunca establecieron su frontera marítima, mientras que el equipo de juristas internacionales, liderado por Alain Pellet, desbarató los argumentos del vecino del sur respecto de la supuesta existencia de un límite en el paralelo y puso en evidencia lo inequitativo que resulta ese planteamiento.

Wagner remarcó que "Chile no ha demostrado dónde y cuándo se fijó el límite marítimo que asevera fue establecido", pues no existe ningún acuerdo o tratado por el que se establezca una frontera marítima entre las dos naciones. También dejó en claro que "el Perú no pide nada más que aquello a lo que todos los estados costeros tienen derecho de acuerdo con el derecho internacional: El logro de una delimitación equitativa".

Tras explicar que el Perú recurrió a la Corte debido a sus infructuosos intentos por negociar una solución bilateral con Chile, el embajador y excanciller peruano precisó que lo que nuestro país solicita es la delimitación de las zonas marítimas de las partes empezando en el Punto Concordia –donde la frontera terrestre llega al mar– y que declare que el Perú tiene derechos soberanos sobre una zona ubicada dentro de las 200 millas peruanas y más allá de las 200 millas chilenas, que constituyen un triángulo exterior de 28 mil Km2.

Dicho eso, Wagner refirió que el argumento de Santiago de que existe un límite marítimo a lo largo del paralelo geográfico que pasa por el Hito 1 y que considera "insignificante" la distancia entre ese hito y el Punto Concordia resulta "indignante y contrario al Tratado de Lima de 1929".

ALQUIMIA E INVENTOInmediatamente después intervino el profesor Alain Pellet, quien sostuvo que "el Perú propone un caso muy simple de delimitación marítima, pero que el demandado trata de transformar en un litigio muy complejo al sacar de contexto los instrumentos de los años 50. "Chile hace sufrir al derecho por la manera insólita en que entiende los tratados".

Añadió que el Estado sureño pretende demostrar, "a través de contorsiones del Derecho", que la Declaración de Santiago de 1952 y el Convenio sobre Zona Fronteriza Marítima de 1954 establecieron los límites marítimos. "No sé a partir de qué alquimia misteriosa Chile transformó acuerdos pesqueros en tratados, generando un debate falso", aseveró el jurista, quien más adelante manifestó que Santiago "inventó límites marítimos para privar al Perú de 67,000 Km2".

Pellet dijo que Chile se esfuerza por demostrar que la práctica de las partes y terceros países se hacen conforme a la Declaración de 1952, pero enfatizó que dicha práctica no puede transformar ese instrumento en algo que no es. Además, recordó que la propia Corte ha establecido que los tratados de límites no se pueden presumir, sino que tienen que ser explícitos.

SOLUCIÓN EQUITATIVAAl estadounidense Rodman Bundy le tocó defender la tesis peruana de la línea equidistante. Mostrando varios mapas, explicó que las costas chilenas y peruanas no ofrecen ninguna dificultad para que se emplee dicho método –que el Tribunal ya ha aplicado en el caso Rumanía-Ucrania– porque produce un resultado equitativo para ambos países.

El jurista resaltó que Chile no ha impugnado esta propuesta porque es consciente de que el trazado de la frontera por la bisectriz, a partir del Punto Concordia, es menos desproporcionado que la línea paralela que alega el país demandado.

A su turno, el abogado italiano Tullio Treves, también miembro del equipo peruano, sostuvo que es "incorrecto y anacrónico" que Chile alegue que los convenios suscritos con Perú y Ecuador, en la década del 50, son tratados de límites porque en esa época no existían precedentes de delimitación marítima y porque el único objetivo de dichos documentos era evitar que las industrias pesqueras extranjeras depreden los recursos marinos de sus costas.

Michael Wood afirmó que "la carga de la prueba sobre la existencia del límite recae en Chile" y que esa "carga es muy pesada" porque un paralelo no puede llevar a una solución equitativa".