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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Lo cual fue realizado por la dictadura de Velasco, condenándonos a ser deficitarios en energía durante más de 30 años, hasta que el gas de Camisea llegó finalmente al mercado.

Evidentemente, el asunto petrolero –o de gas, en este caso– siempre tiene un atractivo patriotero del cual se cuelgan políticos en busca de un eje temático para poder ser diferenciados.

Por ello, suponemos que el interés en ser visto como un defensor del 'gas para los peruanos' es lo que motivó al mencionado funcionario –que hacía días que había renunciado– a efectuar una declaración que ha dejado una sensación de intervencionismo por parte del Gobierno peruano.

En realidad, todo contrato tiene mecanismos para controversias, y es solo cuando todos ellos se han agotado que se aplica la medida de rescindir un contrato. Sin embargo, él planteó un plazo de menos de 60 días para que el Lote 56 sea 'retornado', lo cual es increíblemente acelerado.

Más bien, con esa declaración se ha desnudado la desesperación que tienen algunos en esta administración por llevar lo antes posible a empresas públicas a que realicen costosas actividades de producción y exploración, de las cuales el Estado se había retirado.

Por otro lado, siendo Perupetro la encargada de promover la inversión extranjera en exploración, la agresividad con la que la denuncia se presentó no va a facilitar su labor. Incluso, será todo lo contrario al haber creado dudas sobre la seriedad del Gobierno con respecto a los contratos que se han firmado.

Finalmente, sumada a este incidente tenemos la decisión de Petroperú de invertir en un gasoducto cuyo costo se ha triplicado desde que el Estado anunció que estaría involucrado. Todo esto empieza a oler a gas encerrado.