Ante un mercado cada vez más exigente y competitivo, ofrecer calidad, precios y servicios marca la diferencia.
Ante un mercado cada vez más exigente y competitivo, ofrecer calidad, precios y servicios marca la diferencia.

Con la salud no se juega. Cerrar las brechas en el sector Salud constituye un gran desafío que demandan alternativas urgentes. ¿Quién no ha padecido u observado el drama de solicitar una consulta que luego es programada para después de varias semanas o meses, o de madrugar para formar interminables colas a fin de llegar al consultorio médico? Ni qué decir de los medicamentos que, en algunos casos, no están disponibles en los centros de atención.

Esta situación motiva a muchos pacientes y usuarios a buscar orientación y ayuda en boticas o farmacias. Otros en el camino optan por automedicarse, con las consecuencias que ello conlleva como el agravamiento de la dolencia, resistencia a los antibióticos o quizás una intoxicación, entre otros.

FARMACIA DEL FUTURO

En estos tiempos de cambios, y con apoyo de la tecnología, se presentan alternativas para suplir estas deficiencias. Según la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), entidad adscrita al Ministerio de Salud, en el país hay más de 28,000 puntos de venta de forma de establecimiento farmacéutico. ¿Quién no desea acudir a un lugar que brinde confianza, seguridad y garantía para atender cualquier mal que le aqueja?

“Nosotros acabamos de lanzar un servicio de consulta médica telefónica para que cualquier persona pueda ir a alguno de nuestros 2,300 locales y pueda comprar una consulta médica telefónica, como compra cualquier producto, y luego desde la comodidad de su casa, y usando simplemente un teléfono, tener acceso a una consulta médica”, señala Hernán Malpartida, director de Asuntos Corporativos de InRetail Pharma.

Aliviamed, por ejemplo, constituye una alternativa al alcance del teléfono y a un precio asequible a cualquier bolsillo. Cuenta con un staff de especialistas en medicina general con más de 15 años de experiencia. Y si el médico considera que amerita una receta, esta se la envía por medios digitales, por WhatsApp, por email, por mensaje de texto; una receta electrónica que se puede hacer efectiva en cualquier farmacia o botica del país. Lo mismo pasaría si amerita un descanso médico.

“Lo que debemos aspirar es a que las farmacias y boticas en el país contribuyan a cerrar brechas de acceso a los servicios de salud. Recordemos que, en el Perú, el 60% de la población depende del Seguro Integral de Salud (SIS) del Ministerio de Salud y la realidad es que acceder a una consulta médica presencial hoy día, yendo a un hospital público, es muy complejo, más aún en zonas un tanto alejadas de las ciudades principales”, añade Malpartida.

CALIDAD Y VARIEDAD

Y lo importante es que, ante un mercado cada vez más exigente y competitivo, ofrecer calidad, precios y servicios marca la diferencia. Es decir, un mix de variados productos que contemple medicamentos genéricos y de marca, los precios más bajos del mercado, locales en buenas condiciones —y bien ubicados— y una atención con altos estándares.

“Buscamos que nuestros servicios sean completamente omnicanal y que el consumidor elija lo que le convenga”, añade el ejecutivo.

InRetail Pharma, operador de la cadena de farmacias más grande en el Perú: Inkafarma y Mifarma, cuenta con la mitad de sus establecimientos en Lima y la otra mitad en diversas regiones del país.

Una de ellas está ubicada en Caballococha, a 12 horas en lancha rápida desde Iquitos. “Es parte de nuestra propuesta de valor, estar en todos los lugares del Perú, cerca de los consumidores, que encuentren el mix correcto al precio más bajo del mercado”, subraya Malpartida.

Otro aspecto es la fidelización para tener satisfechos a los consumidores. El mercado es abierto y muestra una serie de alternativas que el usuario elige. Mifarma, por ejemplo, tiene el monedero del ahorro que permite acumular puntos para luego pagar en parte o el total de la compra; también cupones de descuentos. Inkafarma, por su lado, tiene Agora club, un programa de fidelización que permite acumular recompensas por la compra de productos y acceder a descuentos exclusivos.

Evite comprar medicamentos de dudosa procedencia, cuide su salud

Establecimientos afiliados a la Asociación Nacional de Cadenas de Boticas ofrecen medicamentos con tres características: calidad, seguridad y eficacia.

Un problema latente en el país es la venta ilegal de medicamentos. Estos pueden ser de contrabando, sustraídos de establecimientos públicos, falsificados o hasta adulterados. Los operativos policiales para erradicarlos en diferentes lugares de la capital son permanentes.

A la larga, esta problemática significa un lastre y un alto costo para los atiborrados servicios de salud.

En ese contexto es importante acudir a boticas y farmacias formales, reconocidas, de confianza, para evitar adquirir productos de procedencia dudosa.

“En un establecimiento formal tienes la garantía de que el producto ha sido bien manejado, evitas exponerte a riesgos, ha habido una fiscalización del Estado a lo largo de toda la cadena. El medicamento que estás adquiriendo tiene tres características: calidad, seguridad y eficacia. Además, vas a tener algo muy valioso, que es la consejería y la orientación, cuando la necesites, de un químico farmacéutico”, subraya Elizabeth Cavero, gerente general de la Asociación Nacional de Cadenas de Boticas (ANACAB).

Las empresas que están en esta entidad llevan un estricto cumplimiento de las normas exigidas en el país y son las más fiscalizadas por las autoridades competentes. El mercado supera, según la Digemid, más de 28,000 establecimientos en todo el país, de los cuales el 14% son cadenas.

Las exigencias establecidas pasan por el transporte, almacenamiento, temperatura, cadena de frío, controles de limpieza, clasificación, protocolos y permanente capacitación del personal. Los fiscalizadores del Ministerio de Salud pueden dar fe de ello.

Y aunque a muchos sorprenda, los precios en las boticas y farmacias son los más bajos de Latinoamérica. La ANACAB tiene un último estudio realizado en 2022 en esta materia sobre una canasta de 75 medicamentos. Comparado con Chile, Ecuador, Argentina, Colombia, México y Brasil, tenemos menos 40% respecto al promedio de la región.

Un legado con un solo objetivo: atender los problemas de salud

Desde los albores de la historia, la evolución de las boticas y farmacias ha tenido el solo propósito de hacernos más llevadera la vida.

Desde sus orígenes, el hombre siempre ha buscado la manera de atender sus problemas de salud física y mental. Las culturas precolombinas, en nuestro caso, nos dejaron un legado de medicamentos naturales que perviven hoy en día.

Antaño, las sustancias de origen natural y los insumos químicos fueron utilizados para sanar diversas dolencias. Esa evolución dio paso a la medicina y a los locales donde se expendían productos para contrarrestar diversos males.

Paso a paso emergieron las boticas, establecimientos donde se preparaban los remedios que prescribían los médicos. A sus responsables les llamaron boticarios, expertos en preparar remedios que denominaban “fórmulas magistrales”, por lo artesanal de su elaboración.

Se marcó la cancha: el médico diagnosticaría las enfermedades y el boticario se encargaría de elaborar los remedios.

La variedad de estos últimos era anotada en la farmacopea donde se describía las fórmulas y la preparación de los remedios, tanto de origen natural como artificial. A los especialistas en esta materia se les llamó farmacéuticos.

La historia señala que la farmacología en nuestro país fue de vanguardia durante el Virreinato tras la fundación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en mayo de 1551. Los sacerdotes dominicos tuvieron a su cargo los estudios de esta especialidad.

En la época republicana, nuestro escritor Ricardo Palma anota en sus tradiciones el caso de un joven, aprendiz de boticario, que convenció a un hombre de negocios de la época a abrir una botica debido a que tenía un libro con las recetas, remedios y curaciones de la época. “Tengo la farmacopea en la punta de la uña”, decía.

Hoy en día, las boticas y farmacias cumplen rígidas normas de fiscalización, tienen protocolos y ofrecen, las formales, productos de garantía y calidad. Constituyen uno de los pilares que facilitan el acceso a la salud.

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