Fe en la humanidad restaurada. Un niño en experimentó hace poco algo que nadie debería: ver cómo un incendio consumía la casa en la que vivía junto a su familia, así como todos sus juguetes; sin embargo, un gesto solidario le devolvió la sonrisa que ni el fuego pudo quitarle. Su causó tanto revuelo que se volvió viral en y otras redes sociales.

Una semana después de enterarse de que Daniel Hunt, de 8 años, había perdido todo en el siniestro, sus compañeros de clase del tercer grado de la Escuela Primaria de Filadelfia, en el estado de Tennesee, lo sorprendieron con los frutos de un esfuerzo que mantuvieron en secreto: una mesa llena de juguetes nuevos para reemplazar los que habían sido devorados por las llamas.

“Vivimos en una pequeña comunidad en Tennessee. La noticia del incendio se esparció rápidamente entre los habitantes y para el lunes, todos querían ayudar”, señaló Casey MacKintosh, tutora del salón de Daniel, al portal sobre la iniciativa en la que participaron sus alumnos y otros docentes para ayudar al pequeño Daniel en medio del difícil momento por el que atravesaba.

Fue así que comenzaron a recolectar juguetes en secreto que los propios estudiantes llevaban a la escuela. “Fue algo muy dulce y divertido para los niños. Tenían que mantenerlo en secreto, así que caminan cada mañana de esa semana susurrando ‘Tengo este juguete para Daniel escondido en mi mochila’”, explicó MacKintosh, que juntó todo lo que los pequeños trajeron hasta que llegó el gran día.

Para darle un aire más dramático, un docente pidió a Daniel que lo ayudara con algo fuera del salón de clases y cuando volvió, todos los niños gritaron “¡Sorpresa!”. En vez de abalanzarse sobre los juguetes que abarcaban varios pupitres juntos, el pequeño simplemente extendió sus brazos y pidió a sus compañeros que lo abrazaran en señal de agradecimiento por lo que acababan de hacer por él.

El propio Daniel dijo que el noble gesto lo hizo derramar lágrimas de felicidad y sentir “alegría en su estómago”. Su madre, Kristen Wilburn, señaló que su hijo no ha dejado de sonreír desde entonces. Mientras buscan recuperar lo perdido, viven actualmente en casa de unos familiares pero saben que también cuentan con el apoyo de los compañeros de clase del pequeño y del resto de integrantes de su comunidad.