El Perú lleva su diversos productos a los mercados del mundo. La vía marítima sigue siendo la más importante para el comercio internacional. (GEC)
El Perú lleva su diversos productos a los mercados del mundo. La vía marítima sigue siendo la más importante para el comercio internacional. (GEC)

Quinua, espárragos, café, cacao, arándanos, cobre, oro, plata, zinc, textiles, prendas de vestir, joyería y hasta tuberías. El Perú exporta todos estos productos y muchos otros más, lo cual ha sido posible gracias a los 21 con los que cuenta y que ha acumulado a partir de febrero de 2009.

Estos tratados de libre comercio (TLC) son compromisos asumidos y firmados de forma vinculante por dos o más países con el objetivo de que los productos que comercializan entre sí gocen de beneficios tales como la exoneración o un menor pago de aranceles cuando se exportan al mercado con el que se tiene el tratado. También garantizan la seguridad jurídica, que no se cambien las reglas de juego para los inversionistas.

Actualmente, con los acuerdos comerciales bilaterales y regionales que tiene el Perú, más de 6,800 empresas exportadoras acceden a 54 países con preferencias arancelarias y dan empleo formal a unos tres millones de trabajadores en 2020, una cifra menor en 5.4% respecto a la de 2019 debido a la pandemia.

Los TLC son de suma relevancia y también han permitido que disminuyan los aranceles que pagaban algunos productos que el Perú importa. Empresas nacionales pueden importar insumos o maquinaria a menor precio y, a su vez, los consumidores peruanos pueden acceder a productos extranjeros con precios más atractivos o incluso a productos nacionales que se vuelven más competitivos ante el ingreso de alternativas del exterior.

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EE.UU.: se abre un camino

El primero de este tipo de acuerdos bilaterales fue el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, un mercado con más de 325 millones de consumidores. Entró en vigor el 1 de febrero de 2009.

Las exportaciones que más se ha impulsado por medio de este TLC fueron los textiles, los metales y minerales como el oro, el petróleo, las artesanías y la agroexportación, sobre todo de arándanos, bananas, café, cacao, espárragos, mango y uvas. En cuanto a importaciones, el mercado peruano recibió combustibles como diésel y gasolinas, maíz amarillo duro, carburadores para vehículos y aeronaves, entre otros.

Alfredo Ferrero, en cuya gestión como ministro de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) se firmó el acuerdo, considera que este fue el tratado más difícil y exitoso de la historia porque fue el primero de los TLC que suscribió el país.

“El equipo fue multisectorial; se eligió a los mejores profesionales para que lideren las negociaciones de cada sector. Hubo como 15 o 16 mesas de negociación. Eran unas 100 personas de los ministerios de Economía y de Agricultura, de Proinversión, de Indecopi, entre otras entidades. Eso no había pasado nunca en el Perú. Hubo como siete u ocho rondas de negociaciones formales en Lima, Quito, Arizona, Washington, Cartagena, entre otras ciudades. Además, un montón de rondas informales. Los temas más sensibles para el Perú eran los de acceso a medicamentos, productos agrícolas y el acceso al mercado”, recuerda Ferrero.

Las negociaciones no estuvieron libres de anécdotas, como cuando el equipo peruano incluso tuvo que dormir en los pasillos de la Embajada del Perú en Washington, EE.UU., o la larga espera que tuvieron que soportar los negociadores nacionales durante la última reunión antes de cerrar el TLC. “El cierre fue en Washington, el 7 de diciembre de 2005. Íbamos a negociar la parte final del acuerdo a las 3:00 p.m. del día 6 y nos convocaron para cerrar a las 3 de la mañana del día siguiente. Pienso que era una estrategia para cansar al equipo. Perú fue a la reunión, negoció por dos horas y luego se paró de la mesa. Yo dije que si no se daban algunas condiciones, como que no entrara ropa usada y se permitiera el acceso de ciertos productos peruanos, no habría acuerdo. Nos fuimos casi a las 6 de la mañana. Nuestro vuelo salía a las 3:00 de la tarde. Dos horas después, nos llamó Rob Portman (entonces representante de Comercio de los EE.UU.) y dijo: Señor Ferrero, por favor, regresen a la mesa, hemos aceptado todas sus solicitudes. Había una muy importante: si el Perú cerraba el acuerdo, en adelante no le podían dar a Colombia mejores condiciones. Si se las daban, ese beneficio se lo debían extender también al Perú”, detalla el exministro.

Además, el tratado permitió que el intercambio comercial entre ambos países aumentara de US$11,900 millones en 2008 a más de US$17,088 millones al cierre de 2018; fue un crecimiento de casi 50% en diez años. Las exportaciones peruanas a ese país pasaron de US$5,836 millones a US$7,920 millones en ese mismo periodo; los productos con valor agregado (no tradicionales) destacaron por crecer 95%.

China, primer comprador

El TLC con China fue suscrito el 22 de abril de 2009 y, luego, el 22 de noviembre de 2016 se firmó un memorándum de entendimiento para mejorarlo. Durante su primera década de vigencia permitió que los envíos peruanos a ese país sumaran US$ 89,958 millones con un crecimiento anual promedio de 11% en esos años. Comenzaron a exportar a ese país 1,400 empresas peruanas, de las cuales el 72% eran micro y pequeñas empresas.

El acuerdo generó que este mercado se posicionara como el principal destino de las exportaciones peruanas, al captar el 27.5% del total. No obstante, a diferencia de lo que sucede con los envíos a EE.UU., los despachos a China están compuestos en un 94% por productos tradicionales, siendo el cobre el más importante de estos. Además, otras principales exportaciones son quinua, abrigos, pejerrey congelado, molibdeno, oro y, recientemente, la palta.

La suscripción de este TLC también contribuyó a atraer la inversión privada del gigante asiático al Perú, que actualmente suma cerca de US$24,000 millones y de la cual el 59.4% se centra en la minería, 37.65% en finanzas y 2.7% en construcción.

(Infografía)
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Europa: no tradicionales

Otro caso importante es el TLC con la Unión Europea (UE), el cual fue suscrito por el bloque del Viejo Continente de forma paralela con Colombia y Perú el 26 de junio de 2012, en Bruselas. El acuerdo está vigente desde el 1 de marzo de 2013 y llevó a que las exportaciones no tradicionales se incrementaran de US$2,014 millones a US$3,163 millones en 2020.

En tanto, los envíos totales sumaron US$ 6,185 millones en 2019, y en 2020, debido a la pandemia, solo llegaron a US$ 5,315 millones.

De esta forma se puede observar cómo el TLC con la UE le ha permitido al Perú impulsar la venta de productos no tradicionales al extranjero, pues estos significan  el 59.5% de las exportaciones al bloque europeo. Buena parte de estos despachos están compuestos por paltas, arándanos, mangos y uvas, lo cual ha permitido diversificar la canasta exportadora del Perú hacia la UE, en la que el cobre también tiene una alta participación (en 2020 el envío fue por US$742 millones).

Si separamos el país en regiones norte, centro, sur, oriente y Lima y Callao, explica Edgar Vásquez, extitular del Mincetur durante el gobierno de Martín Vizcarra, tendríamos que el sector norte es el que más depende de los TLC, pues el 96% de sus exportaciones se hacen a países con esos acuerdos. Para el centro, representa el 94%; para Lima y Callao, el 90%, mientras que los sectores con mayor potencial de desarrollo son el sur (86%) y el oriente (84%). Esto implica, además, cerca de 3 millones de empleos, ya sean directos, indirectos o inducidos (los creados por el consumo de los trabajadores), y la activación de más de 7,300 empresas exportadoras, de las cuales, el 92% son mipymes (micro, pequeña y mediana empresa).

Vásquez, quien fue viceministro del Mincetur durante el gobierno de Ollanta Humala y fue ratificado en el de Pedro Pablo Kuczynski, nos dice que, para exportar, el sector que más depende de los TLC es el de prendas de vestir, pues el 99% de lo que exportan es gracias a estos tratados. En segundo lugar, está la agricultura tradicional, principalmente el café, que exporta el 97% del total por los tratados; y en tercer lugar se encuentra la industria textil (hilos y tejidos), que exporta un 96%.

También nos detalla que en importaciones más del 70% de lo que llega al Perú por los TLC son bienes capitales como tecnología para comunicaciones (celulares, tablets, laptops, etc.), maquinaria, parque automotor, combustibles, maíz amarillo duro, trigo y el siempre polémico rubro de prendas de vestir.

¿Cuáles son los productos que compiten bien en el exterior? Confecciones textiles con algodón peruano y telas de fibra de alpaca; pesca no tradicional (pota, langostinos, conchas de abanico, files de pescado y trucha) y, en primer lugar, la agroindustria con los superalimentos.

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Conozca los superfoods peruanos

En 2020, debido a la pandemia, la economía mundial cayó 3.5%, las exportaciones bajaron más de 7%. Sin embargo, a pesar del coronavirus, existieron tres sectores que pudieron crecer. Uno de estos fue el de alimentos con propiedades asociadas a buenas condiciones de salud y, en este punto, el Perú tuvo con qué defenderse en la agroindustria de exportación: los superfoods (una denominación en inglés que significa superalimentos).

Los superfoods son alimentos naturales que en una porción pequeña contienen una altísima cantidad de nutrientes. Es decir, son alimentos con fuentes superiores de antioxidantes y nutrientes esenciales que el ser humano necesita para un adecuado funcionamiento de su organismo.

En el 2017, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) presentó la marca ‘Superfoods Peru’ en la Feria ‘Fruit Logistica’ que se llevó a cabo en Alemania, con la cual se busca posicionar 44 superfoods peruanos que se dividen en estos grupos:

Súper frutas: aguaymanto, camu camu, chirimoya, lúcuma, granadilla, arándano, uva, mango, granada, guanábana, mandarina, palta y banano orgánico.

Súper hortalizas: espárragos, alcachofas, aceitunas, ajíes y pimientos, los cuales cumplen con las exigencias de calidad de los mercados internacionales y son procesados como productos frescos y en conservas.

Súper granos: castaña, cañihua, kiwicha, sacha inchi, maíz gigante, quinua, maíz morado, cacao, tarwi y chía. Los granos andinos son reconocidos por su excepcional balance de proteínas, grasas y almidón, su alto grado de aminoácidos esenciales y propiedades nutracéuticas.

Súper tubérculos y raíces: maca, yacón, camote, yuca, muña, uña de gato, cúrcuma, kion (jengibre) y papa nativa. Varios muy reconocidos por ser fuente de proteínas, carbohidratos y aminoácidos.

Súper pescados: trucha y pescados azules. El Perú cuenta con las condiciones climáticas y una excelente capacidad productiva.

“El Perú siempre ha sido un país exportador de espárragos. Es el único producto que, en una época, pagaba su flete en avión. Así de bien les iba a los espárragos. Se podían dar ese lujo”, comenta Rafael Zacnich, gerente de estudios comerciales de Comex.

“El gran cambio empieza con el marco jurídico, con la Ley de promoción agraria, que brindó facilidades para invertir en este sector. Esto, entre otros beneficios, permitió tener la posibilidad de demandar más o menos empleados por la estacionalidad de los productos”, explica. También señala que que el segundo gran impulso se dio con la integración comercial, los Tratados de Libre Comercio y la participación en ferias internacionales.

Puertos, infraestructura y comercio en el Perú

Los puertos y aeropuertos son piezas fundamentales en la cadena logística y en la conexión con los mercados de exportación.

Históricamente, el comercio internacional del Perú se ha basado en sus grandes puertos marítimos y fluviales. Fue recién hace cerca de 40 años que los aeropuertos también cobraron protagonismo en la exportación e importación de productos. Sin embargo, hasta hoy, la vía marítima sigue teniendo la mayor relevancia para el comercio internacional.

Vista aérea del puerto de Matarani, en Arequipa, que atiende carga del sur del país y de países vecinos. (GEC)
Vista aérea del puerto de Matarani, en Arequipa, que atiende carga del sur del país y de países vecinos. (GEC)

En ese sentido, el Callao, fundado por los españoles en 1537, sigue siendo el principal puerto del país. Hoy moviliza el 67% del total de la carga nacional y está formado por el Terminal Norte Multipropósito y el Muelle Sur del Callao.

Otro importante terminal es Matarani, en Arequipa, que, por su ubicación geográfica, atiende cargas provenientes de Arequipa, Cusco, Puno y Tacna; y también de países vecinos como Bolivia y Brasil.

La importancia de los puertos radica en el aporte de estos a la competitividad del país. Su modernización ha permitido el crecimiento del comercio exterior y que el Perú mantenga una balanza comercial positiva. De esa manera se ha podido aprovechar mejor los tratados.

El puerto del Callao es un punto logístico clave: por el este-oeste presenta tráfico ferroviario hacia el centro del país y por el norte y sur se conecta con la Av. Gambetta y Av. Faucett, cuya capacidad ha sido superada largamente y que inclusive son vías usadas para el transporte público de pasajeros. Por ello se requiere solucionar la saturación de las vías de acceso al primer puerto pues ello genera retrasos en tiempos de carga y descarga, restando competitividad.

Juan Pacheco, gerente general de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), explica que, entre los retos está la necesidad de tener un corredor logístico central desde la Carretera Central hasta el Callao. Esto, además, debe ir acompañado por una modificación del diseño del Terminal Norte del Callao para permitir el incremento de la capacidad de atención de carga de contenedores sin limitar la atención de la carga general.

Algo de historia

A pesar de que había ciudades más cercanas a Europa que Lima, como podían ser Buenos Aires o Cartagena, los españoles establecieron el puerto del Callao como plaza del comercio en esta parte de América debido a la densidad demográfica de la época en el Perú. Había también otros puertos complementarios como Paita (en 1532 se fundó como San Francisco de Buena Esperanza). Las embarcaciones llegaban por Panamá y solían hacer una parada para cambiar de buque, debido a que a la altura de Piura hay un cambio en las corrientes marítimas. También desembarcaban en Paita y continuaban por tierra hasta Lima. Así, el puerto piurano fue la puerta de entrada al Perú para varios virreyes y para los esclavos.

Otro puerto era Arica, terminal para el Alto Perú, cuyo comercio estaba sostenido por la plata de Potosí y otras mercancías. Estos fueron los puertos más importantes hasta el siglo XIX. Luego aparecieron Pisco, a través del cual se comercializaba el mercurio y la plata de Huancavelica; o Huanchaco, en Trujillo, donde azúcar, algodón, jabones, menestras eran exportados a Colombia, Ecuador y Panamá.

Iquitos y el oriente

Entre los terminales fluviales, Iquitos es el principal, concentra el 42% del tráfico de carga portuaria fluvial, seguido de Yurimaguas que recibe al 32%. De esta forma, es parte importante del Eje Intermodal Norte y la conexión con Brasil. Por ello, es importante culminar el proyecto de navegabilidad de Yurimaguas a Iquitos y poder concluir el eje Paita- Yurimaguas-Iquitos-Manaos, aprovechando la conectividad fluvial.

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