Plata es plata

“El dinero no bancarizado suele ser sucio, a menos que se trate de lo recolectado en una pollada para pagar la atención médica de un vecino”.

DINERO

(USI)

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María Luisa Del Río
María Luisa Del Río

Hace unos meses, el ex ministro del Interior propuso prohibir que dos hombres fueran en una moto lineal, como una medida para mitigar la delincuencia, y patinó. Por estos días, en cambio, se extrañan todas las posibles chifladuras contra la delincuencia, por más autoritarias que suenen.

Por ejemplo, que cualquier chofer, motociclista, peatón o ciclista que se movilice entre zonas empresariales y residenciales con una maleta sea intervenido y tenga que explicar adónde va y qué lleva, pues ahora resulta que la plata para las campañas electorales, e incluso la publicidad institucional, se entrega en la mano, como si se tratara de los reyes de la papa. Al mejor estilo Montesinos, noventero total, pero hoy, en épocas de virtualidad globalizada, resulta que hay platitas, pues, que se trasladan en maletas. Y eso es natural, es decir, si estás afiliado a un partido, en plena campaña, apoyando las comunicaciones o lo que fuera, debería parecerte normal que llegue un sujeto con una maleta, entre al área de tesorería y entregue desde 200 mil hasta 2 millones de dólares en efectivo, billete por billete, como si se tratara de un narco vendiéndole dólares a un cambista.

Así, cuando veamos en las noticias que asaltaron a un pobre sujeto que iba en su auto con miles de dólares en efectivo, en lugar de pensar que vivimos presos de una ola de delincuencia y blah blah, seamos más prácticos y digamos que se lo merece por pendejo. ¿Qué hace un ser humano trasladándose con miles de dólares en efectivo de un lado al otro de la ciudad? ¿Eres empresario y le pagas su sueldo a tu gente en la mano para no pagar impuestos? ¿Te has comprado un auto y quien te lo vendió no tiene una cuenta bancaria? Imposible, pendejada pura, el dinero no bancarizado suele ser sucio, a menos que se trate de lo recolectado en una pollada para pagar la atención médica de un vecino, o de una venta de alpacas a 4 mil metros sobre el nivel del mar, pero eso no ocurre entre la oficina de Odebrecht en San Isidro y el local partidario de quien sea en Miraflores.

Hace unos años mi padre vendió una propiedad que estaba a nombre de sus hijos y, cuando le transferimos el íntegro de lo cobrado a través del sistema interbancario, tuvimos que dar varias explicaciones a una y otra entidad sobre nuestra doméstica movida. Eso se llama control, y jode, pero se hace para evitar delitos financieros. Mucho crecimiento sostenido, formal y exitoso, pero normal recibir a gente que llega con maletas, ¿no? Plata es plata.

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