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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Quienes estábamos convencidos que el NO es la única respuesta válida para que Lima se convierta en una sociedad viable, ahora no solo estamos convencidos de la importancia del NO, sino que, además, nos hemos convencido que los dirigentes de los adversarios de esta opción carecen de todo tipo de escrúpulos con tal de lograr que revoquen a la alcaldesa.

No me refiero a los que votarán por el SÍ, me refiero a quienes han orquestado la revocatoria y a quienes, basados en deformaciones, mentiras, fideos y galletitas, han convencido a miles de honestos ciudadanos que esa es la mejor opción. Y lo es, sin duda, para ellos. Para sus negocios.

En mi modesta opinión, el trabajo, a partir de ahora, debe hacerse a nivel barrial, hablando y explicando a la gente el inmenso daño que causarán a Lima votando por el SÍ, y haciéndoles ver que, a la larga, ellos serán los más perjudicados y continuarán siendo rehenes de las mafias políticas que los seguirán usando, como hasta ahora, en beneficio propio.

La desconfianza natural y endémica hacia el poder juega a favor del SÍ. La alcaldesa representa, sin duda, un poder oficial: entonces, cómo hacer entender a la población que ese poder es hoy cuestionado precisamente porque pretende devolver al pueblo el derecho a expresarse y participar sin ser usado.

Estamos frente a una paradoja cuyo desenlace tendrá importantes efectos en la política peruana del futuro.