En Amor Amar siempre hemos celebrado la amistad. De su local barranquino recordamos opíparas comidas y largas tertulias. Su arquitectura –una remodelada casa de principios del siglo XX– se presta para estas escenas.

En su local del Boulevard de Asia, la generosidad de la amistad se mantiene. Allí, en el novísimo Amor Amar, nos recibe Víctor Away Chang-Say, uno de los propietarios, y nos reta a sumergirnos en su universo culinario.

Le pedimos que nos sorprenda. Para abrirnos el apetito nos sirvió dos chilcanos: uno de guinda (de equilibrado dulzor) y uno de camu camu (buena acidez, corto de boca). Luego nos envió ocho tapas. Las mejores: la de muchame de pulpo con espuma de palta, la de ranfañote con lomo y queso de cabra (una delicia que juega con nuestro paladar) y la de atún con pesto, piñones y ají limo. El dip marino fue un pez fuera del agua.

Y como la generosidad de Víctor no cesaba, nos sirvió un muy sabroso lenguado de 450 gramos (de criadero), con chalaquita de cocona y hoja de bijao, y un arroz con pato aderezado con cerveza y chicha de hora… listo para decir ¡salud!