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Redacción PERÚ21

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Carlos Tapia,Opina.21ctapia@peru21.com

El presidente Humala, quien sí se preocupa de su caída en las encuestas, sabe muy bien que el tema de la inseguridad en las calles es una crítica constante a su gestión. Y conforme crece la inseguridad, decrece su aprobación presidencial. El ministro Pedraza es una persona honesta y bien intencionada, aunque últimamente se muestra, sin motivo alguno, jactancioso. Sin embargo, la terca realidad nos muestra un panorama difícil y un escepticismo creciente de la población respecto a este tema.

El presidente da bandazos. En un comienzo creyó que dando órdenes personales a los altos funcionarios encargados, en presencia de las cámaras de TV, se empezarían a resolver los problemas. Pero, pasadas las semanas y meses, el ímpetu presidencial decreció. Ahora, la respuesta presidencial se ha refugiado en calificar a la inseguridad como un tema "muy complejo". De otro lado, el ministro Pedraza defiende lo indefendible. Por más que aparezca en la TV de madrugada y dirigiendo un operativo policial, ya pocos le creen.

La situación es delicada, pero no hay que tirar la toalla. Hay que comenzar por la PNP; de qué nos sirve que marchen los policías tan bien en los desfiles si no sirven para resolver las denuncias que los vecinos presentan en las comisarías. Por eso la mayoría de los afectados no las hacen. ¿Quién fiscaliza el curso que toman las denuncias ante las comisarías? ¿Quién se preocupa de la eficiencia policial en estos casos? La Policía es una institución, pero también un servicio público. A nuestro entender, los municipios deberían tener una copia del cuaderno de denuncias de las comisarías y hacer una encuesta con los vecinos denunciantes acerca del resultado de sus denuncias. Y, así, calificar el desempeño del mayor comisario para que sea tomado en su foja de servicios. ¡Van a ver cómo cambian las cosas, y sin mayor costo!