[Opinión] Richard Arce: ¿Consejo de ministros descentralizado? (Foto: PCM)
[Opinión] Richard Arce: ¿Consejo de ministros descentralizado? (Foto: PCM)

Una vez más, las sesiones del Consejo de Ministros Descentralizado generan controversia y es noticia en el país, no por los temas abordados, menos por dar prioridad a la atención de las principales demandas de las sedes de estos eventos, ahora es más bien la protesta y el cuestionamiento público que se han dado en la última sesión en Arequipa.

Estos espacios de supuesta participación ciudadana, que como idea parecen interesantes, más aún si se pretende llegar con el Gobierno a los confines del país, deberían ser una herramienta potente para canalizar las demandas sociales y la problemática inherente de las regiones, pero no es así. Lamentablemente hemos sido testigos de la utilización política de estos espacios, para hacer proselitismo político partidario y peor aún para confrontar con los otros sectores del Estado que, por cierto, se necesitan de su concurso para atender los problemas del país.

Parecería que el Gobierno vive abstraído de la realidad, no se da cuenta de los problemas que se van a generar con la inflación y el incremento de los precios del combustible, del trigo y de los productos de pan llevar, que va a afectar a las poblaciones más vulnerables. Hay que prever escenarios para atender la crisis alimentaria, por la escasez de la urea o las consecuencias de los conflictos sociales en diferentes proyectos mineros, que van a redundar en una menor recaudación fiscal y no va a haber dinero para atender el presupuesto público; esto sin contar que se está ahuyentando la inversión privada.

Según reporta el grupo de análisis político 50+1, los Consejos de Ministros Descentralizados han sido una lluvia de promesas, 238 para ser precisos, muchas de ellas sin la consistencia y la justificación presupuestal y técnica, con lo cual se generan sobreexpectativas que podrían terminar en nuevos y más complejos conflictos. No aprendieron nada de la estela de conflictos que dejaron en el corredor minero, después de ofrecer de todo y exacerbando a la población irresponsablemente.