Ministro de Energía y Minas, Carlos Palacios. (Presidencia)
Ministro de Energía y Minas, Carlos Palacios. (Presidencia)

El bochornoso espectáculo protagonizado por el expectorado gerente de Petroperú, Hugo Chávez, y el ministro de Energía y Minas, Carlos Palacios, conminando al titular del MEF a que otorgue su respaldo al directorio y al propio Chávez tiene que terminar no solo con la salida del funcionario cerronista: Palacios debe irse también, por haber tenido la desfachatez de enfrentarse a su colega Óscar Graham solo porque este no estaba dispuesto a apañar la desastrosa gestión de la petrolera estatal, que la ha llevado al borde de la quiebra.

Y peor parados todavía quedan el presidente Pedro Castillo y su premier Aníbal Torres, que han tardado largos días en reaccionar para poner coto a un conflicto generado por la negativa a renunciar de un funcionario cuya capacidad y probidad estaba más que cuestionada. La situación económica de la petrolera estatal, si antes era difícil, ahora es gravísima, gracias a la desidia gubernamental, que colocó como gerente a un inútil, o peor, sencillamente a un cómplice para los negociados que se destaparían luego.

De ahí quizás la intemperancia “pechadora” del ministro Palacios para defender tan deplorable gestión: como se sabe, este llegó al Minem sin otra credencial que su militancia en Perú Libre, ya que la Contraloría emitió un informe advirtiendo, ya en 2019 –cuando se desempeñó como director regional de Minería en Junín, bajo la gobernatura corrupta de Vladimir Cerrón– que ni siquiera cumplía con los requisitos para ese puesto pues “no cuenta con estudios de especialización” ni “acredita la experiencia relacionada con el cargo”.

Pese a ello, tres años después, Castillo igual lo puso al frente de un sector tan sensible como el de Energía y Minas, ministerio que Palacios ha venido copando con militantes y allegados a su partido, en lo que muchos han visto como parte de un plan para infiltrar esta actividad estratégica para el país –solo la minería representa aproximadamente el 9% del PBI– en la que los conflictos sociales están a la orden del día.

El peligro que representaba la permanencia de Chávez en Petroperú no termina con su salida. Por la misma puerta falsa debe marcharse de inmediato el ministro Carlos Palacios.