El voto es secreto y es, además, un derecho que tenemos en y la decisión de elegir por quién votar es íntima. Claro, hay que informarse e identificar con quién tenemos más sintonía y con quién creemos que nuestra ciudad será mejor. Pero aquí está el truco, no se trata de que sean mejores territorios para nosotros, sino también para todos. Y es que la ciudad es un bien público, un bien común.

Por eso, yo no te voy a decir por quién debes votar pero sí te voy a decir por quienes NO deberías votar nunca.

No votes por quien quiera defender privilegios de pocos y no los derechos de muchos.

No votes por misóginos ni homofóbicos pues son incapaces de respetar a las personas como personas. Hoy irán tras ellos pero luego van a ir por ti.

No votes por xenófobos pues solo quieren cultivar miedo y rechazo en tu corazón sin entender que la vida se transita dándonos la mano, no cerrando fronteras ni empadronando nacionalidades.

No votes por corruptos. No lo hagas. Les pones alfombra roja a sus planes de saqueo. Cada sol que va a parar a sus bolsillos impide el desarrollo colectivo. Además, te vuelves cómplice.

No votes por quienes ignoran a niños y niñas, a adultos mayores o peor, que solo los usan en la campaña y en la foto. El compromiso de largo plazo se conoce, no se inventa para las cámaras y el marketing.

No votes por quienes no piden disculpas cuando meten la pata o por quienes no quieren aprender sobre aquello que no conocen. Si creen que ya lo saben todo o que son el o la mejor de todos… no les des tu voto.

No votes por quienes no agradecen ni reconocen el trabajo de todos los que están a su alrededor. Cuando solo tienen tiempo para reconocerse a ellos mismos, nunca tendrán tiempo para conectar con los demás.

No votes por quienes maltraten a sus hijos, se burlen de sus exparejas o golpeen a sus mascotas. Gente horrible hay por todos lados y no merecen estar en la palestra pública vomitando su ira en televisión nacional.

No votes por quienes operan en la oscuridad, que no quieren transparentar sus acciones o sus gastos. El poder los hará sentirse invencibles y harán cualquier cosa por mantener ese poder.

No votes por quienes no tengan un enfoque de derechos, que reconozcan el valor de la democracia y del debido proceso, que se enfrenten con hidalguía a la justicia y que no se escondan entre conocidos y “favores”.

No votes por quienes no tengan vocación de servicio, pues esta implica terminar con los compromisos que se asumen.

Si cambia de posición a la que postula como si cambiase de medias… duda mucho, duda fuertemente.

No votes por quienes no conozcan su distrito, por quienes recién lo recorren mientras dura la campaña.

No votes por quienes ignoran el valor del ambiente, la importancia del clima, los riesgos y vulnerabilidad que tenemos.

No votes por quienes proponen menos árboles y más autos, más cemento y menos naturaleza, más negocio y menos humanidad.

“Mariana, ¿y ahora por quién voto?”. Esa respuesta la tienes que conseguir solo tú.