“El futuro de un país depende de qué tan bien está formada su población, no solo de una élite, sino de su población en general, y eso pasa por tener continuidad en nuestras políticas educativas”.  Fotos: Julio Reaño/@Photo.gec
“El futuro de un país depende de qué tan bien está formada su población, no solo de una élite, sino de su población en general, y eso pasa por tener continuidad en nuestras políticas educativas”. Fotos: Julio Reaño/@Photo.gec

Hace unos días, Magnet Márquez asumió el cargo de ministra de Educación y se convierte en la décima persona en asumir esta cartera en los últimos 5 años. Los cambios de ministros a lo largo de estos años se han normalizado y son parte del problema, pues no hay constancia en la gestión y, con ello, no se pueden garantizar los cambios necesarios en el sector mejorar la educación.

Sabemos que un cambio de ministro lleva consigo cambios en cascada de los principales puestos al interior de los ministerios; en consecuencia, las decisiones y políticas educativas pueden variar de una gestión a otra, ocasionando un letargo en las decisiones y la pérdida de experiencia y conocimiento. Esto no le hace bien a ningún país.

Si buscamos ejemplos de éxito dentro del sistema público peruano, encontramos el caso de Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva, quien está en el puesto desde el 2001 y ha sido ratificado hasta el 2026. En los últimos tiempos se ha mencionado que la estabilidad que tiene el Perú en materia económica se debe a su permanencia en el cargo.

Pero vemos que no solo la permanencia en el puesto del líder o la cabeza de la institución garantiza el éxito. El mismo Velarde en una entrevista con la periodista Rosa María Palacios, manifiesta que el BCR lleva una gestión exitosa porque tiene un personal altamente calificado que ha llegado a su puesto por meritocracia y aislados de presiones políticas.

En la era del conocimiento, el futuro de un país depende de qué tan bien está formada su población, no solo de una élite, sino de su población en general, y eso pasa por tener continuidad en nuestras políticas educativas y que realmente exista un equipo calificado que vele por su implementación. Al parecer tenemos la receta, ahora pasemos a la práctica.

TAGS RELACIONADOS