“Como adultos tenemos la responsabilidad de estar informados de los principales retos virales que existen para conversar sobre sus riesgos, pese a parecer divertidos o inofensivos”.  (Foto: UNICEF)
“Como adultos tenemos la responsabilidad de estar informados de los principales retos virales que existen para conversar sobre sus riesgos, pese a parecer divertidos o inofensivos”. (Foto: UNICEF)

En los últimos días, se ha escuchado con más frecuencia sobre los “retos virales” o “challenges”, desafíos de redes sociales que muchas veces ponen en riesgo a nuestros hijos e hijas. Consisten en realizar acciones que parecen imposibles de ejecutar para luego grabarlo y compartirlo en plataformas con la finalidad de llamar la atención, tener más seguidores y lograr la aceptación del grupo o comunidad.

Varias instituciones, como Healthy Children, afirman que los adolescentes son los más propensos a realizar este tipo de retos, debido a son más impulsivos producto a su etapa de desarrollo biológico, lo que es aprovechado por algunos usuarios.

Si bien existen retos de carácter educativos o sociales, existen muchos otros, como La Ballena Azul o Momo, que son muy peligrosos porque se pide a los adolescentes realizar una serie de acciones que los llevan a autolesionarse o donde tienen que lastimar a otros.

Como adultos tenemos la responsabilidad de estar informados de los principales retos virales que existen para conversar sobre sus riesgos, pese a parecer divertidos o inofensivos. Necesitamos acompañarlos en el buen uso de las redes sociales, compartir con ellos nuestra visión como adultos y protegerlos poniendo filtros parentales que permiten limitar el acceso a determinadas páginas, su tiempo de uso, etc.

Es necesario también advertirles que estos retos pueden ser creados por personas que muchas veces quieren ganar popularidad o dinero, ya que buscan que sus videos se vuelvan virales, sabiendo que las redes sociales “premian” a los videos más vistos o con más likes.

La información que se les pueda brindar, la confianza que mostremos al tocar estos temas y tener los espacios para comunicarnos con nuestros hijos o estudiantes adolescentes son la clave de la prevención. Son muchas vidas perdidas o dañadas por causa de estos retos y son vidas que podemos proteger.

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