Muy bien la selección iraní que no cantó su himno nacional en protesta por la represión violenta contra los manifestantes de la rebelión que exige más derechos humanos para todos, señala el columnista. (Foto: AP)
Muy bien la selección iraní que no cantó su himno nacional en protesta por la represión violenta contra los manifestantes de la rebelión que exige más derechos humanos para todos, señala el columnista. (Foto: AP)

Qatar es una tiranía y, si se realiza el Mundial de Fútbol en ese país, es responsabilidad absoluta de la FIFA con su directiva corrupta de 2010 que la seleccionó como sede para este evento y las sucesivas que no cambiaron la decisión durante 12 años mientras llegaban abundantes testimonios de explotación laboral a trabajadores extranjeros, incluidas muchas muertes por falta de previsión y trabajo a extremas temperaturas de calor, y el muy poco avance en asuntos de derechos humanos vinculados a más derechos a las mujeres y otras minorías.

La ONU, en su Consejo de Derechos Humanos, hasta hace poco tuvo como miembros a China y Cuba y entre 2020 y 2021 al régimen dictatorial de Camerún, Emiratos Árabes Unidos, a la misma Qatar, entre otros. ¿Alguien les reclama a sus miembros, como sí a la FIFA, no respetar derechos humanos al incluir naciones que los violan?

Muy bien la selección iraní que no cantó su himno nacional en protesta por la represión violenta contra los manifestantes de la rebelión que exige más derechos humanos para todos, pero en especial para las mujeres de ese país, desde la extraña muerte –por no decir, casi evidente matanza– de la joven Masha Amini por parte de la “policía moral” (eufemismo de islamista fanática) del régimen. Bien también por los ingleses que se agacharon en un gesto de luto por las masacres contra los que protestan en Irán.

El icónico arquero de Alemania, Manuel Neuer, finalmente no portó de manera ostensible la cinta con el símbolo que representa a la comunidad LGTB, pero sí lo hizo de manera más sutil, por debajo de la camiseta amarilla de su uniforme de manera que se podía apreciar de manera difusa.

El Mundial no debe ser aprovechado por ninguna minoría (no hubo símbolos para los trabajadores explotados, para las mujeres reprimidas y ni siquiera contra tiranos del mundo que afectan a masas de personas), pero vale el gesto como intento de desafiar, más que a Qatar, a la ONU del fútbol: la FIFA.