En lugar de encerrar a piedra y lodo, el gobierno debió ocuparse de poner reglas lógicas y “cumplibles”, señala la columnista.
En lugar de encerrar a piedra y lodo, el gobierno debió ocuparse de poner reglas lógicas y “cumplibles”, señala la columnista.

Dicen que en un país desarrollado las leyes son flexibles, de cumplimiento estricto y en uno subdesarrollado, las leyes son estrictas, pero su cumplimiento es flexible. Durante las medidas restrictivas por la pandemia, nos ha sido muy fácil colocarnos en la segunda categoría: cuarentenas rígidas que nos llevaron a una dramática caída de la producción y el empleo (y a un aumento de la pobreza), pero que eran cumplidas solo por el sector formal de la economía, mientras el informal, “flexiblemente” seguía realizando actividades sin protocolos ni protección. La reacción del gobierno ante el incremento en la velocidad de contagio fue la de un padre que castiga a su hijo de 13, diciéndole: “No más fiestas hasta que cumplas 18!”, algo imposible de cumplir.

Los niveles de informalidad en el país y el maltrato a las fuerzas policiales (que deben hacer cumplir las normas) son tales que es tan fácil saltarse las normas como continuar con la cadena de contagios. En lugar de encerrar a piedra y lodo, el gobierno debió ocuparse de poner reglas lógicas y “cumplibles”, que permitieran continuar con la actividad productiva, evitaran a cientos de miles (o millones) caer en la pobreza, manteniendo el crecimiento, aunque fuera disminuido.

Hoy nos volvieron a “soltar”; pero ya no deberíamos estar discutiendo la rigidez de la cuarentena, sino la atención de los contagiados y la pronta llegada de millones de vacunas, no a cuentagotas. Ningún documento relacionado con la pandemia y menos a la compra de vacunas, debería ser secreto; dejemos eso para la compra de armamento cuando estemos en guerra con alguien que puede aprovechar esa información. Estamos en guerra, sí; pero contra un virus que no va a variar su comportamiento ni volverse más agresivo por el hecho de que estemos comprando vacunas americanas, chinas o rusas. Ergo, ¿ocultar qué?; ¿por qué y para qué? ¿Qué es lo que no se puede saber?

El Perú no puede seguir profundizando sus niveles de pobreza. Tiene que trabajar, en simultaneo vacunación y reactivación. Nada indica que eso no se puede. Solo es cuestión de contar con la gente que tenga la capacidad de lograrlo, y allí está la gran pregunta: ¿es lo que tenemos hoy en el gobierno?