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Guido Lombardi,Opina.21glombardi@peru21.com

Al inaugurar el Foro Iberoamérica, el presidente se refirió a la "expansión y consolidación de las clases medias" en la región. El concepto es engañoso y puede llevar a errores. Lo confirma el mismo Ollanta Humala al afirmar: "La niña de mis ojos es la política social, no la política económica".

Como es evidente, para llevar adelante políticas sociales inclusivas, y no únicamente asistencialistas, es indispensable contar con políticas económicas sólidas y estables que generen empleo y hagan posible el crecimiento sostenido.

El informe del BID ha sido analizado críticamente por diversos especialistas. Alfredo Torres, de Ipsos Perú, hace notar que no es lo mismo dejar de ser pobre que ser de clase media.

Y subraya que si la línea de pobreza es de 1,088 soles para una familia de 4 personas, bastaría un sueldo mínimo y medio para dejar de ser pobres. Más enfático, Richard Webb sugiere "mandar al tacho dos conceptos que han saltado a la fama: clase media y pobreza no monetaria". En ambos casos, dice, los términos se han aplicado más como instrumentos retóricos que de análisis técnico.

Los niveles socioeconómicos siguen teniendo en el Perú una estructura piramidal: el sector A incluye apenas al 2% de la población, mientras que 9.4% pertenece al sector B. Los niveles C y D engloban al 50%, y un mayoritario 38.6% pertenece al nivel E. Esa estructura demuestra que todavía no se ha cumplido –ni remotamente– con el objetivo de mayor inclusión y menor desigualdad.

Para salir de la pobreza hay que tener acceso a servicios básicos: educación de calidad, salud, vivienda con agua y energía.

Si el presidente se desentiende de la política económica, será imposible atender esas demandas de la mayoría del país que todavía carece de ellas.