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Fritz Du Bois,La opinión del directorBizarro es el mundo en el cual las cosas no son lo que parecen ser ya que todo es al revés. Sin embargo, en el gobierno parecen que cada día se están volviendo más bizarros.

Tomemos por ejemplo el tema pesquero. El decreto supremo creando un corredor de cinco millas en el cual no pueden pescar las empresas formales sujetas a cuotas tiene la supuesta intención de preservar la anchoveta, cuando el efecto real es exactamente lo contrario. Lo que en realidad logran con ese mamarracho es vulnerar el mecanismos de cuotas y regalarle a los informales o a los pequeños armadores como Alexis Humala un jugoso negocio que ni siquiera habían soñado.

Incluso, el Gobierno ya derogó la reforma de la educación, mientras que con lo que están haciendo en pesca están tratando de cancelar también lo avanzado en ese sector. Da la impresión que buscan cancelar cualquier reforma que el gobierno de García había implementado.

Por otro lado, están tratando de retroceder mucho más en materia militar, al siglo XIX para ser más exacto. El decreto que convierte el servicio militar de voluntario a obligatorio solo se le pudo ocurrir a un exoficial como nuestro mandatario.

La norma en cuestión no solo es totalmente ilegal sino que además es inconstitucional. Pero lo más dramático del caso es que es un tremendo retroceso en el sendero hacia la modernización de nuestros institutos armados. La idea de tener tropa numerosa para usarla como carne de cañón desapareció de la estrategia militar mundial hace más de 50 años, pero aquí la estamos retomando.

Más aun, si a los militares les permitimos ahora pisotear los derechos constitucionales de los ciudadanos solo para cubrir las plazas de reclutas en el VRAEM porque están muy ocupados en Lima los comandos experimentados, nada impedirá que mañana hagan un golpe de estado; el que se acostumbra a violar y no es sancionado simplemente sigue violando.