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Carmen González,Opina.21c.gonzalez@peru21.com

También se da cuando se pierde a un ser querido o una situación similar; si hay madurez, se vive el duelo creativamente y, como el ave fénix, se revive y con más sabiduría. No es el caso de Fujimori. Su personalidad es narcisista y su depresión es muy distinta. El núcleo de su mal son "los sentimientos de frustración al no lograr sus aspiraciones" (Kohut) y su cualidad prioritaria es la rabia impotente por habérsele roto la imagen grandiosa que tenía de sí mismo. No cuentan para él sus gravísimos delitos cometidos (como no contó el dolor de su esposa al expulsarla de palacio). Solo existen él y su necesidad de sentirse omnipotente y grandioso, lo que le es imposible en prisión. Su depresión no apareció cuando dirigía desde la Diroes la candidatura de Keiko. Hay que imaginar, entonces, la inmensa rabia y frustración actual al no obtener ni una entrevista radial. No asume su realidad de que por orden judicial tiene que cumplir condena. Por ello, si fuera indultado, chau depresión y bienvenida la omnipotencia y la grandiosidad. Por narciso fue un dictador, por narciso está en depresión, por narciso quiere que lo indulten. Cúrenle su narcisismo y adiós depresión.