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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Como si fueran Ambrosio y Zavalita, Ina y Corina tienen un picante diálogo que no solo es revelador sino que, además, no deja de tener elementos que parecen perfectamente válidos.

Para empezar, nadie se sorprendería de escuchar que la primera dama es la principal opositora a una salida de prisión de Antauro. Sin duda alguna, el escándalo que ello generaría y lo que podría hacer suelto en plaza el autor del 'Andahuaylazo' perjudicaría sus ambiciones políticas. Mientras que las idas y venidas del mandatario pensando en liberarlo y luego retrocediendo son evidentes ante las fluctuaciones que 'sufre' su hermano en su tratamiento privilegiado.

Por otro lado, la intervención de los asesores presidenciales para presionar al Tribunal Constitucional y lograr un fallo que elimine la figura del secuestro agravado, permitiéndole acogerse a beneficios penitenciarios para ser liberado, es algo que en su momento denunciamos. Mientras que la mención a los fondos que recibieron de Chávez durante la campaña electoral fue reportado, pero nunca pudo ser confirmado.

Sin embargo, lo más dramático del diálogo es la sensación que da de una corruptela generalizada. No solo ella está buscando que le otorguen a dedo un jugoso contrato, sino que habla con un desparpajo de una 'corrupción de miércoles'. Realmente nos deja indignados.

Más aún, Antauro amenazó a la alcaldesa, en la conversación telefónica que sostuvieron para presentarle a su 'asociado', con que si no le daban la obra, él se aseguraba de que la cancelaban. Dicho y hecho: hace pocos días notificaron que el proyecto para dotar a Tocache de agua potable y saneamiento había sido cancelado. Pero ni la Procuraduría ni la Fiscalía o la Contraloría están investigando.