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Fiel a su estilo, la semana que pasó, Mauricio Mulder se burlaba de su colega nacionalista Fredy Otárola diciéndole "vamos a ver quién va a ganar las elecciones y si ustedes van a pasar la valla electoral, y ahí me voy a reír en tu cara".

Si nos guiamos por las recientes encuestas de Datum y CPI, podría ser que, al final, sean otros los que se rían de ambos. Los resultados son muy malos para Alan García y Milton Von Hesse.

Hace un par de semanas, García se proclamó candidato a la presidencia y se hizo su lanzamiento oficial.

Se podría haber esperado que, siendo la condición de candidato la que mejor domina y dada la visibilidad que conllevó su ingreso a la lid electoral, subiera algunos puntos y eso no ocurrió.

Lo más complicado para él es que, en el mismo periodo, a César Acuña, quien había lanzado su candidatura en paralelo (es verdad que con abuso de métodos vedados), le fue mucho mejor.

En su caso, la notoriedad dio frutos y desplaza del tercer lugar a García en ambas encuestas. No se puede descartar que pueda subir más, pero tampoco nada le asegura que se mantendrá en el podio, ahora que su expectante posición lo hace pasible de un examen más exigente.

En el caso de García, más bien, sí se puede presumir que en campaña subirá. El problema es que él no está en esto para subir, ni siquiera para entrar a la segunda vuelta, sino para ganar las elecciones.

No solo su baja intención de voto, sino la altísima desaprobación que hoy tiene hacen que llegar a ese objetivo sea, en mi opinión, tremendamente difícil. Tampoco los nacionalistas pueden reírse. Si bien pusieron a Von Hesse solo para pasar la valla y meter a algunos congresistas, los resultados de las primeras encuestas son demoledores.

La intención de voto, que con Daniel Urresti ya era de un alarmante 3%, ha bajado en la versión optimista al 2.1% y, en la otra, al 0.2%. Si pasan la valla, sería una hazaña.