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Redacción PERÚ21

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Carlos Bernuycbernuy@peru21.com

A veces para muestra basta un botón. Una pequeña parte de un todo. El torneo peruano no es bueno, pero convertirlo en algo peor, en un chiste o en un desastre no es nada agradable. Solo basta con examinar la última fecha y recoger tres detalles que entierran cualquier esperanza de mejora para un campeonato envuelto en una crisis. Jugadores, autoridades y prensa fallan y fallan. Así es difícil salir del pozo en el que estamos.

Broncas. En Matute la violencia estuvo en la cancha. Los jugadores de Cobresol agarraron a patadas a los jóvenes de Alianza Lima, y algunos (como Tordoya) estuvieron a punto de pegarle al árbitro cuando les mostraron la tarjeta roja. Para colmo, el futbolista se fue a camarines burlándose del público local. Veremos cuántas fechas le aplican de sanción.

Inseguridad. En el Cusco, los policías agarraron a golpes a la reserva de Sporting Cristal que se encontraba en la tribuna preferencial del estadio Garcilaso de la Vega. Fue increíble ver a los efectivos cómo empujaban a los chicos y les aplicaban golpes con los escudos. ¿Qué hicieron los jugadores para despertar la ira de los que se supone deben velar por la integridad de las personas? Se debe abrir de inmediato una investigación.

Seguridad tampoco hubo en el estadio de Tarapoto. Al celebrar el 'Chino' Ximénez uno de sus goles, varios hinchas se bajaron alegremente de la tribuna norte y abrazaron a su delantero. ¿No había malla? ¿Qué pasaba si alguno de esos fanáticos en vez de bajar a celebrar lo hacía para agredir a un jugador rival? Se supone que la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional revisa cada escenario antes de aprobarlo.

Difusión. El público peruano gusta del fútbol y, por lo menos, merece conocer los resúmenes de los cotejos. El domingo dio vergüenza ver cómo dos canales de señal abierta mostraban, a su manera, la previa del partido de Alianza Lima-Cobresol. Uno armando una escena ridícula con un 'bebé grande' y el otro hasta celebrando que los hinchas comenten los vicios que tienen. ¿Qué parte del fútbol es esa? Una visión de entretenimiento pésima.

Si en la cancha hay equipos ordenados como Vallejo, Cristal y Garcilaso, eso significa que algún material bueno existe. Escenarios modernos como el estadio Nacional, donde lamentablemente solo se juegan los partidos grandes, es un indicio de modernidad. Y sobre el último párrafo, si se quiere presentar la previa de un encuentro copiando el estilo argentino (el ex programa Fútbol de Primera) hay que tener respeto. Y parece que en el fútbol peruano y en todo lo que lo rodea esa palabra no sobrevive.