(AP)
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El fue el detonante. La tensión ya venía de tiempo atrás, pero este último hecho ha desencadenado un abierto enfrentamiento entre dos bandos bien definidos: los que defienden la llamada "neutralidad de internet" y los que no, es decir, entre los que quieren mantener su estado actual y los que quieren regularla. Incluso en las redes sociales ya se habla del World War Web (la guerra mundial de Internet).

La huelga digital de esta semana y los ataques masivos de hackers tras el abrupto cierre del sitio de almacenamiento de archivos MegaUpload, no son más que síntomas de una guerra ya no tan silenciosa que hace una década tiene lugar en el mundo por el control de Internet.

Se trata de un conflicto que se desarrolla tanto a nivel político como económico y cuyas víctimas, como en toda guerra, son los ciudadanos de a pie, en este caso, los miles de millones de usuarios de la Red.

Analistas sostienen que las polémicas leyes y en EEUU, que , son ejemplos de ofensivas legislativas que esconden, además intereses económicos, el renovado afán político por controlar la Internet.

"La ley Sinde española le concede al gobierno la potestad de controlar Internet, quitándole a los jueces esta potestad, y es lo que se está tratando de implantar en Estados Unidos", explica Javier de la Cueva, abogado experto en derecho de Internet, citado por la BBC.

"La tensión existente está describiendo el ciclo histórico que vivimos, el que existe entre la propiedad intelectual colectiva, representada por Wikipedia y Linux y una privativa, que es la de la industria del contenido", agrega.

LA BATALLA DE LOS LOBBIESPero este tipo de regulaciones choca de frente con los intereses de una industria global, con fuerte presencia en EEUU. Silicon Valley ha pasado de ser un pequeño actor político en 1999 a uno de los mayores contribuyentes a la compaña de en 2008, cuando logró recaudar US$9,2 millones de la industria de Internet, tres veces más de lo recaudado por cualquier otro político a lo largo de su carrera.

Era la primera vez que este sector superaba a la industria del entretenimiento, es decir, Hollywood, un tradicional aliado del Partido Demócrata que Obama está lejos de querer perder. Es así que algunos ven el cierre de Megaupload como un oportuno guiño del presidente de EEUU a su tradicional aliado. Lo cierto es que este jaleo recién empieza.