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Lucía de Althaus,Opina.21quererteatiperu21@gmail.com

El juego, desde el inicio, responde al principio del placer. Los bebés juegan con sus manos metiéndoselas a la boca para descubrir sensaciones y sabores. Cuando juegan a los superhéroes, o a las mamás y bebés, también lo hacen motivados por el placer de transportarse –gracias a la fantasía– a los lugares y situaciones más insólitas. Pero también existe el juego de reglas, para ganar o perder, en donde el placer pareciera tener un lugar postergado. Antes de los 7 años, los niños no entienden la universalidad de las reglas, razón por la cual se frustran cuando pierden por sentir que es una injusticia. Con el entendimiento de que las reglas son iguales para todos en un mismo juego, a pesar de molestarse por perder, pueden aceptarlo sabiendo que en otro momento ganarán. Pero lo que no debemos olvidar es que el disfrute debe ser lo más importante en todos los juegos, pues es a partir de ahí que se construye la competitividad saludable: el esfuerzo por ser el mejor en aquello que disfruto.