CON EL PIE EN ALTO. Hildebrandt exige orden en Cajamarca. (Luis Gonzáles)
CON EL PIE EN ALTO. Hildebrandt exige orden en Cajamarca. (Luis Gonzáles)

Redacción PERÚ21

redaccionp21@peru21.pe

Sin pelos en la lengua. La exlegisladora fujimorista Martha Hildebrandt sostuvo ayer que si el presidente Ollanta Humala "les da una ajustada de cuentas a los revoltositos" de Cajamarca, ella se vuelve "humalista".

Además, llamó "pobres diablos", "jefecitos", "muy poca cosa" y "loquitos" al presidente regional Gregorio Santos y a otros dirigentes cajamarquinos que promueven las protestas en contra del proyecto minero Conga.

"Están dejando que estos pobres diablos, porque eso es lo que son los de Cajamarca, hagan lo que quieran. Hay que buscar la fórmula legal para una tacha o algo", enfatizó la excongresista.

Según dijo, Santos y otros promotores de las protestas serían dirigidos por Marco Arana, líder del Movimiento Tierra y Libertad. "Hay una futura guerrilla manejada por gente que tiene mayor capacidad, ilustración y todo que el tal presidente regional. Son exterroristas, pero no son extontos. Son vivos, pero no inteligentes; quieren hacer su juego. Esto tiene que acabar con el Estado haciendo su papel", aseveró en el programa Abre los ojos.

Por ello, pidió al mandatario que "pase por encima" de Santos y "haga lo que tiene que hacer" constitucionalmente para dejarlos "a la altura de la zapatilla". Cuando se le preguntó si debería "aplastarlo", ella respondió: "Claro que sí; al fin y al cabo, es un militar".

CACHACO MEDIOCREHildebrandt también se retractó del calificativo de "cachaco mediocre" que le lanzó a Humala durante la campaña presidencial.

"Yo tenía la peor idea de Humala, la pura verdad. (…) Ahora no creo que es un cachaco mediocre, creo que es un gobernante que lo está haciendo bastante bien (…) No es un ningún genio, no es brillante, pero puede ser práctico y fuerte", indicó.

TENGA EN CUENTA

- Martha Hildebrandt dijo que tiene "cierta vocación" por regímenes militares o fuertes, pero justos.

- Criticó el proceso de "seudorregionalización" creado por Alejandro Toledo porque –dijo– es "una mentira, un fracaso".