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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

En realidad, luego de un año, seguimos maravillados de que Humala no haya implementado el documento trasnochado que originalmente había presentado. Por lo que nuestro optimismo está basado únicamente en el hecho de que podría ser mucho peor la situación.

Sin embargo, ante la falta de progreso, es claro que estamos perdiendo competitividad a pasos agigantados. Por ejemplo, en todo un año se han entregado solo 55 de los 10 mil millones de soles programados en concesiones, un año desperdiciado y sin visos de que el Gobierno quiera recuperarlo. Así que la brecha de infraestructura se está ampliando.

Mientras que la CGTP se ha metido hasta en el baño del Ministerio de Trabajo (al igual que el Sutep en el de Educación), por lo que no hay posibilidad de una reforma laboral. Incluso, quieren cerrar esquemas exitosos como el agroexportador, que ha generado cientos de miles de puestos de trabajo.

Más aún, decir que se están 'haciendo los suecos' los empresarios que se la jugaron creando bienestar donde antes solo había arena y pobreza es un comentario desacertado del mandatario. Además, la reforma educativa está muerta, y en Salud solo hay propuestas de gasto; el Gobierno recién se ha dado cuenta de que la delincuencia tiene asediados a los ciudadanos, y la reforma tributaria solo va a exprimir aún más a los cuatro gatos que pagan impuestos ya que solo busca resultados sin haberse esforzado.

Así que es poco lo que han realizado el último año. El Gobierno está viviendo del impulso que ha heredado, y este se está agotando. Por ello, no podemos caer en la complacencia de creernos nuestro propio roadshow. Si no se implementan reformas y avanzamos, empezaremos a retroceder de modo acelerado.