Emotivo. Gladys Tejeda se luce como abanderada en el desfile peruano. (Reuters)
Emotivo. Gladys Tejeda se luce como abanderada en el desfile peruano. (Reuters)

Redacción PERÚ21

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LONDRES.– Dios salve a Inglaterra. Porque nos llevó a un mundo mágico, nos introdujo a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 de la mano del cine. La inauguración se propuso contar el inicio de una historia y lo logró. Ahora, los protagonistas, interpretados por deportistas, tendrán hasta el 12 de agosto para relatar cada uno su propio cuento de gloria.

La puntualidad británica no podía faltar y, a las 3:00 p.m. (hora peruana), y tras un delicioso concierto de Duran Duran, la inauguración de la máxima expresión del deporte empezó. Nació desde el agua con un recorrido iniciado en el río Támesis y que mostró lo mejor de Inglaterra para culminar en el Estadio Olímpico.

Luego llegó el turno de Bradley Wiggins, primer británico en ganar el Tour de Francia, que tocó la campana dando por iniciada la inauguración. Una campiña británica en pleno campo y la aparición de la Revolución Industrial fueron la primera muestra de la extraordinaria presentación del cineasta Danny Boyle, en un trabajo que costo cerca de 42 millones de dólares.

De allí vino un show que combinó video y representaciones reales. Todo con la música de John Barry. La aparición de Isabel II al lado del presidente del COI, Jacques Rogge, dio inicio a la segunda parte, que incluyó representación de películas como Peter Pan, Harry Potter, 101 Dálmatas y las actuaciones de los cómicos Roman Atkinson y Mr. Bean.

De allí se pasó al desfile de las delegaciones, que arrancó con Grecia y culminó con Gran Bretaña. El equipo peruano desfiló con la abanderada Gladys Tejeda enseñando al mundo su vestimenta de Junín con otros 16 atletas nacionales dispuestos a alcanzar la gloria en Londres.

Hasta que llegó el momento cumbre cuando siete jóvenes, que recibieron la antorcha de manos del pentacampeón olímpico británico de remo, Steve Redgrave, encendieron el pebetero, formado por varias columnas que se fueron levantando. Redgrave transportó la llama olímpica desde el cercano Támesis, por donde la había traído en una embarcación el futbolista inglés David Beckham.