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Fritz Du Bois, La opinión del directorHa sido una semana inusual ante el número de poderes del Estado que, simultáneamente, han demostrado que no están al servicio del ciudadano. Empecemos con el Congreso donde, a pesar de diversos intentos durante un año y medio, no han logrado ponerse de acuerdo para designar a una serie de funcionarios, desde el defensor del Pueblo hasta seis vocales del Tribunal Constitucional, pasando por la mitad del directorio del Banco Central. Han transcurrido 17 meses y no hay ni un solo nombrado.

Sin embargo, lograron unanimidad, en el acto, ni bien plantearon aumentarse los salarios. Incluso, no se encontró ni un solo opositor al incremento entre tanto legislador, ni siquiera uno para intentar hacer la finta de que no es la plata, sino la patria, lo que los tiene motivados.

Luego está el Poder Judicial, donde una vez más está por concluir, sin pena ni gloria, un mandato. Pero con el agregado de que el único tema por el cual el aún presidente se ha esforzado ha sido el tratar de imponer un aumento en los sueldos de los magistrados.

Finalmente, tuvimos el patético caso del ministro que agredió a una mujer únicamente por cumplir con su trabajo, al tratarlo como a cualquier ciudadano, en lugar de darle el trato que exigía alguien que se cree un ser privilegiado. Más aún, considerando la numerosa escolta que tienen todos los ministros de Estado, es evidente que cada día deben estar más aislados. Por lo que les haría un gran bien, para evitar que la pérdida del sentido de realidad se vuelva un mal generalizado, el tener que esperar al menos que cambie la luz en el semáforo.

Es claro que los peruanos no vemos funcionarios tratando de cumplir mejor con su trabajo. Más bien, lo que vemos por todos lados es una creciente tendencia a servirse del Estado. Por ello, deberíamos introducir mecanismos para forzar más eficiencia de los que trabajan para los ciudadanos. Al final de cuentas, desde Humala para abajo, todos son nuestros empleados.

Así, tenemos que, en el Congreso, la renovación por tercios y la creación de distritos electorales individuales –para que rindan cuentas permanentemente al electorado– sería una forma de lograr mejores resultados de nuestros parlamentarios. Además, las revocatorias, tan cuestionadas por sus proponentes originales ahora que la torta se les ha volteado, están funcionando. Lo cual queda demostrado por el sentido de urgencia que está tratando de desarrollar la alcaldesa de Lima luego de dos años de letargo.

Por otro lado, en el caso del sistema judicial hay que establecer plazos muy claros, y juez o fiscal que los incumplan, debe ser automáticamente sancionado. Mientras que, en el Ejecutivo, en el cual la voluntad de renuncia es un bien escaso, se tiene que tener un plan de trabajo detallado, y ministro que no apruebe la evaluación semestral, se le deben dar las gracias por los servicios que no ha prestado.