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Adolfo Guevara,Opina.21aguevara@peru21.com

Esto se debe a que comúnmente se inflama una glándula de Morgagni, se rompe la barrera mecánica (la mucosa) y penetran gérmenes, lo que forma un absceso. Este se puede drenar quirúrgicamente o espontáneamente. Una vez resuelto el cuadro agudo, casi siempre queda un trayecto fistuloso. Luego de formarse la fístula, esta da una secreción purulenta maloliente. Si el orificio mucoso es mediano, hay presencia de heces. En ocasiones, cuando se desea cerrar el orificio cutáneo, se acumula pus, lo que produce dolor. El tratamiento es quirúrgico. Consiste en la extracción del trayecto fistuloso. Cuando queda un remanente, siempre se vuelve a presentar. Durante la operación, se deja abierta la piel para que cierre por segunda intención, lo que toma meses.