(Foto:Gerik Parmele/ The New York Times)
(Foto:Gerik Parmele/ The New York Times)

¿Es posible que algunas formas del sean provocadas por una enfermedad autoinmune en la que el cuerpo combate sus propias defensas?

Esta hipótesis está siendo estudiada por investigadores del y del (MDC) en la búsqueda de vías para combatir la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.

Los dos equipos médicos hallaron, de forma independiente, distintos anticuerpos en la sangre de los enfermos que apuntan a una respuesta inmunológica errada.

En ambos casos, un tipo especial de hemodiálisis que liberó a los pacientes dementes de estos anticuerpos trajo aparejada una mejoría considerable, por ejemplo en el ámbito de la memoria. Las pruebas, sin embargo, fueron efectuadas en un número muy reducido de pacientes.

"Es un enfoque nuevo y muy interesante", comentó Richard Dodel de la Sociedad Alemana de Neurología. No obstante, el catedrático aclaró que aún es muy pronto y que los datos no son suficientes como para hablar de un tratamiento.

"Los casos tratados son muy pocos", admitió también Marion Bimmler del MDC. Hasta ahora pudieron ser tratados un puñado de pacientes y observados entre seis y doce meses, si bien con buenos resultados.

En experimentos con animales, los expertos lograron una prueba fehaciente. Por primera vez pudieron demostrar que ciertos anticuerpos modificados dañan definitivamente vasos sanguíneos en el cerebro.

Se trata de autoanticuerpos desarrollados por el sistema inmunitario que actúan directamente en contra de uno o más antígenos del propio individuo. Con ayuda de una resonancia magnética, Bimmler y sus colegas demostraron en ratas que estos autoanticuerpos se unen a ciertas proteínas (receptores alfa-1 adrenérgicos) y perjudican los vasos que irrigan el cerebro. Así, provocan una estimulación permanente del receptor, lo que a su vez lleva a que se ensanchen las paredes de los vasos sanguíneos.

"No se pueden transportar sustancias nocivas o placas a través de vasos que no están bien irrigados", explica Bimmler. Por ello, pacientes de la clínica geriátrica de Charité aquejados de Alzheimer vascular fueron sometidos a una hemodiálisis especial.

"Después de entre seis y doce meses pudimos constatar una mejora clara de la memoria y de destrezas cotidianas en los pacientes tratados. El estado de otros que interrumpieron el tratamiento, por el contrario, empeoró de forma dramática", reseñó Bimmler.

Este tratamiento podría ser utilizado para muchos pacientes. "Casi la mitad de los pacientes con Alzheimer o demencia vascular tiene este tipo de anticuerpos", agrega. No obstante, los investigadores necesitan continuar con estudios clínicos de mayor envergadura.

Otro camino emprendió un equipo dirigido por el neurólogo Harald Prüss, también del hospital Charité. Este científico también parte de la base de que muchas demencias pueden ser generadas por un problema inmunitario y tratadas como efecto colateral de una enfermedad inmunitaria.

Sin embargo, el equipo busca otros anticuerpos, como los que se producen contra el canal iónico NMDA en el cerebro y dañan las funciones nerviosas. También en estos casos surtieron un efecto positivo las hemodiálisis. El número de pacientes en los que se practicó fue también reducido, pero se prevé lanzar un estudio a gran escala no solamente en personas con Alzheimer, sino también en enfermos de Creutzfeldt-Jakob o Parkinson.