Dos atacantes suicidas detonaron el lunes autos bomba cerca de un complejo militar y de un hotel en la ciudad de Idlib, con saldo de por lo menos nueve muertos y unos 100 heridos, informó la agencia de noticias oficial siria según AP.

Las poderosas explosiones, que dejaron dos cráteres en el suelo y arrancaron la fachada de un edificio de varios pisos, fueron el más reciente revés a los esfuerzos de Naciones Unidas para acabar con los 13 meses de conflicto en el país.

Aunque la entrada en vigor de una tregua el 12 de abril ha ayudado a reducir la violencia, los combates persisten y representantes de la ONU han señalado que el principal agresor es el régimen sirio.

Un equipo de avanzada observadores de la ONU está en Siria para tratar de salvar la tregua, que es parte de un plan más amplio del enviado especial Kofi Annan para lanzar negociaciones de paz entre el presidente Bashar Assad y los que tratan de derrocarlo.

Las explosiones del lunes fueron en la ciudad noroccidental de Idlib, un bastión de la oposición que los militares recapturaron en una ofensiva este año.

SANA dijo que varios civiles y agentes estaban entre los muertos en las explosiones. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos una red de activistas dijo que hubo más de 20 muertos en las explosiones.

La agencia oficial dijo previamente que asaltantes lanzaron granadas propulsadas con cohetes al Banco Central de Siria y a una patrulla policíaca en la capital Damasco, y detonaron dos bombas en la ciudad de Idlib.

Informó que cuatro policías resultaron heridos y el edificio del banco tuvo ligeros daños en los ataques del lunes.

El medio de comunicación estatal culpó a "terroristas armados" de los ataques, un término que utiliza para describir a aquellos que intentan deponer al presidente Bashar Assad. Un levantamiento pacífico empezó hace 13 meses, pero se ha convertido en una insurgencia bajo una ofensiva del régimen.