notitle
notitle

Ariel Segal, Opina.21 arielsegal@hotmail.com

En un , Marcos Aguinis rememora una anécdota del genial escritor Jorge Luis Borges: "Casi ciego, pero aún capaz de movilizarse (Borges) solo, se detuvo junto a la avenida 9 de Julio con su bastón blanco y pidió ayuda a un joven para que lo ayudase a cruzar. En el trayecto, Borges empezó a manifestar su rabia por las últimas medidas del gobierno peronista. El joven, indignado, lo insultó y abandonó en medio de la avenida. Mientras los autos zumbaban por delante y detrás del poeta, y el muchacho se alejaba presuroso, Borges atinó a gritarle: '¡No se enoje, jovencito! ¡Yo también soy ciego!'".

Hay quienes analizan al mundo bajo gríngolas ideológicas y lucen incapaces de reconocer que las evidencias de corrupción mostradas en videos, y contadas por protagonistas afines a Néstor Kirchner en el programa del periodista Jorge Lanata, no son parte de un montaje contra una "decente" pareja presidencial. Si bien los medios más críticos a los 'K' pertenecen a dinastías que en el pasado ignoraron a la cruel dictadura de Argentina por intereses económicos –como hoy lo hace el gobierno de Cristina K con la dictadura iraní, cubana y otras, por las mismas razones–, eso no implica que el fallecido presidente no pudiese enriquecerse ilícitamente.

Habría que ser ingenuo o "tener un corazoncito peronista (y kirchnerista)" para pensar que Cristina desconocía los negocios de su marido, incluido el proyecto de perpetuarse juntos en el poder, como lo sería el creer que Lula no sabía sobre los actos de corrupción que condujeron a prisión a su mano derecha José Dirceu y a otros funcionarios de sus gobiernos, o creer que Chávez era ajeno a los escándalos que se van destapando en Venezuela, mientras que el único que sí sabía sobre lo que hacía Montesinos en Perú fue Alberto Fujimori.

Si por cuestionar lo anterior se va a enojar, lector, ¡no lo haga pues yo también veo!