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Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

Este texto podría parecer inquietante porque, detrás del amor, siempre hay un goce expectante. La frase se arma con la duda sobre el lugar que ocupa el amor. La sociedad nos enseña que lo que prima es el goce carnal, el que ocupa el eje del interés de la pareja bajo la fórmula de menos compromiso, ser amigo cariñoso, ser parejas libres y no comprometer al amor. Da la impresión que el amor no existe o es mínimo en tiempos de goce puro, porque el goce puede durar solo unos minutos y, no bien termina este, termina el amor, si es que hubo. Esta conducta debe ser meditada, pues los vínculos en los cuales prima el amor son duraderos y generan estabilidad, pudiendo la persona sentirse en condiciones de entrar en más compromisos de pareja a futuro. En estas épocas importa hacer tres reflexiones. La primera, considerar que el amor determina la duración de la pareja con más o menos goce. La segunda, si falta compromiso responsable en uniones íntimas, la pareja tendrá una duración limitada y habrá dudas y desinterés. Finalmente, el goce sin amor equivale a un autoerotismo masturbatorio con el cuerpo de otra persona.

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