¿Baja Keiko, sube Antauro?

“Así que quienes vaticinan el surgimiento automático de Antauro están buscando meter miedo. Como siempre. Sin el keikismo, son otros los que pueden beneficiarse”.

Antauro Humala usará penal de Chorrillos para reuniones políticas. (Perú21)

Antauro Humala usará penal de Chorrillos para reuniones políticas. (Perú21)

¿Baja Keiko, sube Antauro? (Perú21)

Antauro Humala usará penal de Chorrillos para reuniones políticas. (Perú21)

Sandro Venturo
Sandro Venturo

Muchos vienen afirmando que el desmoronamiento de Fuerza Popular le abre las puertas a Antauro Humala o a cualquier otro desequilibrado y extremista. Para reforzar esta afirmación, se apela a la tendencia mundial. Los populistas desfachatados vienen arrasando, pues representan mejor al hartazgo popular contra el establishment progresista, liberal y globalizador.

¿Qué quiere decir “si baja Keiko, sube Antauro”? Primero, significaría que la base social del fujimorismo es semejante a la del etnocacerismo. Segundo, que la presencia de Fuerza Popular sería una muralla que mantiene a raya a las izquierdas radicales. Lo primero es relativamente cierto. Se puede comprobar en un análisis de las encuestas de los últimos tres periodos electorales. El fujimorismo pelea con las izquierdas y los estatistas por la representación de los olvidados; aunque uno la lleva en el norte y el otro en el sur.

Lo segundo no es verdad. Las izquierdas moderadas no avanzan porque no saben cómo conectar con la gente, no por el liderazgo del fujimorismo. Mendoza tuvo una buena performance electoral, principalmente porque es joven, mujer y empática. De nuevo, véanse las encuestas. Su discurso de izquierda fue un atributo débilmente valorado por la gente. Y las opciones radicales no tienen, desde los setenta hasta 2016, acogida en las masas obreras y campesinas, tampoco entre las clases medias y los informales (Alfredo Torres, 2010). Finalmente, en tercer lugar, desde el primer fujimorismo, el Perú suele ser un país que no se alinea con las tendencias regionales. Hasta ahora, siempre vamos a contracorriente.

Así que quienes vaticinan el surgimiento automático de Antauro están buscando meter miedo. Como siempre. Sin el keikismo, son otros los que pueden beneficiarse. Por ejemplo, un candidato pragmático que venga avanzando en las elecciones regionales y municipales, de manera silenciosa y consistente, en el norte y el centro del país. Y si participó en las últimas lides nacionales de forma destacada, más aún. ¿Otro ejemplo? Un personaje todavía desconocido para el alicaído sistema político, de carácter imperativo, suelto en sus expresiones contra la corrupción institucional y que ofrezca, paradójicamente, cierta estabilidad social y económica para no poner en peligro lo avanzado por las familias peruanas en las últimas dos décadas. ¿Algunos nombres en su cabeza?

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