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Vivir en la negación

“Cada día que pasa, se ve más claro que se avecina una recesión mundial y seguro que no faltarán quienes la atribuyan a la guerra arancelaria de Trump”.

Vivir en la negación

Vivir en la negación. (USI)

Vivir en la negación. (USI)

Ricardo Lago
Ricardo Lago

Dice el matemático Nassim Taleb –en Desorientados por el azar– que somos proclives a creer que el mundo es más ‘explicable’ de lo que es; que sentenciamos causalidad a la primera de cambio: como Y ocurrió después de X, entonces es consecuencia de X , el “post hoc ergo propter hoc” de los romanos. Cada día que pasa, se ve más claro que se avecina una recesión mundial y seguro que no faltarán quienes la atribuyan a la guerra arancelaria de Trump.

No cabe duda de que el contencioso comercial agrava las cosas y hasta puede ser el detonante de la recesión, pero no es su causa fundamental. Desde siempre las economías están sujetas a ciclos; en las expansiones se generan problemas que se patean adelante y evolucionan in crescendo, esas contradicciones de las que nos hablaban los marxistas.

En el ciclo actual, hay tres problemas que serán los verdaderos causantes de la recesión –y probable crisis financiera– en proceso de formación: (a) el endeudamiento excesivo que heredamos de 2008 y que desde entonces se ha agravado; (b) la sobrevaluación de activos (bolsas, bienes raíces, bonos, commodities, obras de arte, etc.); y (c) el torrencial de dinero que han emitido los bancos centrales en la última década –supuestamente para dar tiempo a solucionar la insolvencia de 2008-09–, pero en realidad culpable del deterioro ulterior del endeudamiento y de la sobrevaluación que acechan a la economía mundial.

Vengo alertando en esta columna de lo que se avecina desde hace tiempo. Cada día que pasa, se unen más voces al coro y pronto será consenso. Lo terrible es que ahora a los Estados les queda poca munición fiscal y monetaria para combatirla. Por eso, creo que vamos camino hacia la peor y más larga crisis económica de nuestras vidas. Ojalá me equivoque.
¿Y no lo sabían policy-makers? Pues claro que lo sabían, y para muestra un botón: hace cuatro años el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, dijo que estas políticas “contribuyeron a la acumulación de problemas financieros… no hay que ser un genio para ver que hoy enfrentamos riesgos similares”.

Hemos vivido en la negación. Hace pocos meses el titular de prensa era que la economía mundial iba viento en popa y, cuando suenan los violines, el subconsciente se niega a reconocer los problemas, según dice Taleb; es un mecanismo de defensa de la compleja psicología humana.
La caída está cantada; lo de Trump la agrava, pero no es su causa fundamental.

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