Foto: Andina.
Foto: Andina.

Es muy común escuchar el clásico “este es el peor que hemos tenido” o asegurar no sentirse representado por los padres de la patria. Sin embargo, cabe precisar que estos padres de varios hijos no tienen por qué representar a todos ellos. Si así fuese, no tendría sentido que cada región elija a sus congresistas.

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Cuando se eliminó la reelección inmediata de congresistas, muchos señalaban que era para que congresistas como ‘Vitocho’ o Mulder, quienes habían sido elegidos durante varios periodos, no se reelijan. Pero lo más probable es que quienes se oponían a la reelección de estos dos políticos nunca votaron por ellos o ni siquiera vivían en la circunscripción electoral por la que postularon. Aquello también podría aplicarse al excongresista Javier Diez Canseco, quien fue elegido durante varios periodos consecutivos. ¿Habría tenido sentido que un elector de derecha busque eliminar la reelección o desapruebe al Congreso porque no simpatizaba con Diez Canseco? Definitivamente no. Sin embargo, lo que se hizo con la no reelección fue restringir a los pocos electores que sí se sentían representados por sus parlamentarios de poder elegirlos nuevamente.

El problema es que la mayoría de la población percibe que los parlamentarios tienen que gustarles a todos por igual, cuando esto no es ni debe ser así. Cada parlamentario representa a una región y un segmento diferente, con prioridades diferentes. Mientras que las prioridades del elector de una región con altos índices de pobreza pueden ser impulsar la implementación agua y desagüe en su región; en una región con una clase media mayoritaria las prioridades podrían estar más enfocadas en el emprendimiento.

Esto no significa que la población mayoritariamente pueda o no desaprobar una determinada ley aprobada por el Congreso, o una decisión fiscalizadora tomada por la mayoría. Sin embargo, esta capacidad no debería nublar el panorama en el que cada elector individualice la labor del parlamentario por el que votó o que representa a su región, en vez de sentirse no representado por un parlamentario que no tiene por qué representarlo.

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Moises Lemlij