“El Perú debe responder: ¿Qué hacer para que no nos vuelva a suceder esto? ¿Y cómo moldear bien nuestro destino?” (Foto: Andina)
“El Perú debe responder: ¿Qué hacer para que no nos vuelva a suceder esto? ¿Y cómo moldear bien nuestro destino?” (Foto: Andina)

“La gente que está ahora en el poder es totalmente corrupta y delincuencial. Tiene que salir, no hay de otra” (Augusto Baertl). Esas palabras, además de valientes y claras, están en el primer lugar de importancia y el mayor rango de urgencia para el Perú frente a julio de 2022. No hay otro camino: frente a vulneraciones tan graves a la ética o vejámenes tan fundamentales contra la Constitución y las leyes no hay duda ni tampoco margen para otra decisión.

Debe vacarse entera la Presidencia de la República, asumir el presidente del Congreso el encargo interino y convocar él o ella a una elección de plancha presidencial, manteniéndose el Congreso actual hasta el final de su mandato. Eso es lo que dicta la Constitución, la esencia y naturaleza de las cosas y el más elemental curso de introducción a las ciencias jurídicas.

Atendida la urgencia, el Perú debe responder: ¿Qué hacer para que no nos vuelva a suceder esto? ¿Y cómo moldear bien nuestro destino?

En lenguaje ferroviario, terminemos con los choques de trenes para cambiar al maquinista y, más bien, arreglemos los rieles para viajar en paz y sin conflictos. ¿Cómo?

1) Convirtiendo a los pobres en empresarios funcionales con mercados y propiedades individualizadas, independizadas y reconocidas. 2) Considerando que la libertad y riqueza se implementan porque el estado natural del hombre es la pobreza. 3) Entendiendo que es base y maravilla del capitalismo y la competencia su capacidad de combinar y juntar bienes entre distintas personas. 4) Metiéndonos en la cabeza que no es suficiente decir que somos iguales ante la ley: hay que lograrlo en un entorno de libertad, trabajo y competencia. 5) Creando un frente anticomunista, antimercantilista y antipopulista. 6) Otorgando propiedades privadas de formas amplias, generosas y abundantes. 7) Haciendo que los indígenas, como todos en general, seamos prósperos y dueños funcionales de propiedades privadas. 8) Negando las reservaciones en todos sus tipos, así como luchando contra los mercados cautivos, en todas sus formas. 9) Otorgando vales públicos para financiar educación y salud excelentes para todos, poniéndole fin a las ofertas ineficientes de dichos servicios. 10) Y postergando todo lo que no corresponda a nuestras circunstancias y urgencias.

Más allá de esas respuestas, me declaro tan anticomunista como antimercantilista y promuevo la libertad y propiedad a borbotones porque –eso– nunca es suficiente.


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