Mujeres de Arena
Mujeres de Arena

Las mujeres cargan seis u ocho colgadores en cada mano, llevan vestidos, salidas de baño, pantalones, blusas; a veces algún vestidito de niña. En la mochila que traen a la espalda “tienen colores y tallas”.

Hace un tiempo que ya empezaron a utilizar una gorra; pero sus “slaps” no las protegen de la arena caliente que tienen que pisar para acercarse a las sombrillas adonde las llaman posibles clientas para curiosear, probarse la ropa y, ojalá, comprar.

Esas mujeres gruesas y curtidas, que caminan durante horas en los días de verano más calurosos, se acercan siempre con una sonrisa a ofrecer sus productos, no protestan si la clienta se quiere probar cuatro prendas y no termina comprando nada. Saben que en la sombrilla de al lado, alguien está observando y probablemente lleve lo que la improvisada modelo dejó.

Estas mujeres contribuyen a definir las tendencias de verano: vestidos largos y estampados, el verano pasado; este año son camiseros o bordados. Los pantalones continúan siendo sueltos, pero el verano 2019 los trae a rayas y no de color entero. Mucho de lo que ellas ofrecen no se encuentra en las tiendas formales. La pasarela es la arena.

Hoy solo quiero agradecerles el ejemplo. Quiero que nos preguntemos si alguna vez les ofrecemos un vaso de agua helada; si les regateamos cinco soles que para ellas es el menú del almuerzo; si pensamos dónde dejaron a sus hijos para trabajar el domingo; si les alcanza para vivir, si sufren de várices o les duele la espalda… o si alguien más las golpea. Porque la vida, ciertamente, lo hace.

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