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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Lo importante es que, efectivamente, la nutrición adecuada en los seres humanos desde su nacimiento hasta los tres años nos garantiza que un país tenga futuro. Expertos en medicina nutricional han comprobado que la alimentación adecuada aumenta la inteligencia, mejora la estabilidad emocional y el desarrollo integral del cerebro. El destino de un país se juega en los primeros años de vida de un recién nacido.

Si el capital humano está dañado en el origen, el país no tiene futuro. Suena duro, pero es perfectamente comprobable. Por eso, el mayor esfuerzo de alimentación debe hacerse entre los 0 y los 3 años de vida. Desnutrición y subdesarrollo van de la mano, y los estragos que provoca el estar "mal comidos" en la primera infancia son los más desgraciados.

Es, en esencia, una sentencia. El cerebro al nacer pesa 35 gramos y a los 14 meses, cuando dan sus primeros pasos, este órgano vital pesa 900 gramos. Quiere decir que ha desarrollado tres cuartas partes de lo que será su cerebro en la plenitud de la adultez, en que llegará a 1,200 gramos. El cerebro en los dos primeros meses de vida crece dos gramos por minuto. Imagínense lo importante que resulta no perder el tiempo para que esa criatura tenga la velocidad de crecimiento adecuada y no se le bloquee la oportunidad de desarrollar la inteligencia que la marcará el resto de su vida.

Si queremos un gran país, hay que invertir en inteligencia desde el nacimiento de los compatriotas.

Por lo tanto, señor presidente, en lugar de enojarse por la crítica constructiva que se le formula, tómela en cuenta y así tendrá una niña de sus ojos bonita e inteligente, con una clara visión de futuro.