notitle
notitle

Fritz Du Bois,La opinión del directorAl cabo de año y medio de su mandato, la familia de Ollanta Humala continúa siendo la carga más pesada que está soportando. Desde los exabruptos de su padre hasta los negocios de uno de sus hermanos, pasando por las constantes criticas del resto de familiares, prácticamente no existe día en el cual sus parientes no sean noticia o lo están atacando.

Ahora el mandatario tiene que enfrentar nuevamente las acusaciones de Antauro. Con el agravante que, en esta ocasión, en el Tribunal Constitucional un vocal interesado en congraciarse con el poder ha elaborado un absurdo fallo que tiene toda la intención de liberarlo.

Más aún, al tener –como él mismo dice– una cuenta por cobrar, suelto en plaza el líder etnocacerista se convertiría en el peor enemigo de su hermano.

Por otro lado , si esa resolución se adoptara en el tribunal, se desplomaría la aprobación presidencial porque la población asumiría con cierta razón que él habría estado detrás de ese tratamiento privilegiado. Mientras que caería muy mal en la ya desmoralizada fuerza policial el que salga de prisión tan rápido quién lideró una asonada criminal en la cual cuatro efectivos fueron asesinados.

Finalmente, el tener nuevamente a los reservistas –y extremistas– de Antauro reagrupados, creando desmanes, es lo último que los ciudadanos necesitamos.

En fin, por donde se le vea sería una pésima noticia para el país que el juicio de Antauro sea cancelado –utilizando para ello una interpretación legal realmente jalada de los pelos– y que él sea liberado. Es claro que no tiene nada positivo que aportar. Mas bien, la sensación de impunidad que crearía esa decisión le restaría credibilidad y limitaría la capacidad de gobernar del mandatario.Por ello, el gobierno se debe sacudir de su actual pasividad y asegurarse que el líder del 'Andahuaylazo' continúe encarcelado hasta que cumpla totalmente con los años en prisión a los que fue condenado.